Más rigor en el aturdimiento de animales
Debate europeo

Más rigor en el aturdimiento de animales

«La EFSA concluye que una muerte sin aturdimiento previo supone para el animal un dolor intenso, miedo y angustia, debido a mantenerse conscientes durante el desangrado»

16/11/2020 Actualizado a las 09:05

En el momento actual, la legislación europea exige el aturdimiento previo al sacrificio de animales, aunque se ha permitido no aplicarlo por motivos religiosos o culturales, para así poder garantizar la libertad religiosa y el libre cumplimiento de sus costumbres y tradiciones.

La norma de bienestar animal está en vigor desde 2009, a través de un reglamento que regula la protección de los animales en matadero. Por otro lado, y de acuerdo con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2018, el sacrificio para ritos religiosos está permitido siempre que se realice en matadero autorizado y cumpla con las normas de bienestar animal.

Ahora, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido un dictamen no vinculante, a solicitud de la Comisión Europea, sobre el sacrificio de animales y la función del aturdimiento en esta etapa. En concreto, se ha centrado en aves de corral, conejos y cerdos. Concluye que una muerte sin aturdimiento previo supone para el animal un dolor intenso, miedo y angustia, debido a mantenerse conscientes durante el desangrado. Hay que considerar que la pérdida de consciencia no es inmediata y es en este periodo donde ser incumplirían estas normas de bienestar animal.

Debate regulatorio

Ahonda en la posición de la EFSA la definición que recientemente ha establecido la Organización Colegial Veterinaria (OCV), definiendo bienestar animal como la ciencia que estudia la forma de vida de los animales con el fin de que los mismos tengan cubierto en todo momento sus necesidades fisiológicas y vivan en un medioambiente adecuado y confortable, sin dolor ni miedo, siendo sacrificados sin sufrimiento; sin que consideraciones políticas, sociales o religiosas interfieran en su consecución.

La posición de la EFSA reabre un debate regulatorio muy complejo en el que hay muchas variables que entran en juego, y que no le pone fácil a la Comisión adoptar una posición objetiva, basada en la ciencia.

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