Los planes ideológicos del agua
Evolución del riego

Los planes ideológicos del agua

«Trece de las quince provincias que han perdido más población en la última década se corresponden con las que tienen menos superficie de regadío»

14/10/2020 Actualizado a las 10:39

El consumo de agua en el sector agrario se ha reducido un 22% en casi veinte años, de acuerdo con los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), pasando de 22.200 millones de metros cúbicos en el año 2000 a 17.300 en el ejercicio 2018. Este dato adquiere más valor si se considera que la superficie de regadío ha ido aumentando progresivamente.

En el mismo periodo se ha elevado un 64%, siete puntos porcentuales en la última década, hasta situarse en 3,8 millones de hectáreas. Andalucía disponía de 1.107.324 hectáreas irrigadas en 2019, lo que representa el 31,3% de su superficie cultivada y el 12,7% de la superficie total de la región. De ellas, el 78,3% de precisión, el 14,5% por gravedad y el 5,6% por aspersión.

Si bien es cierto que en España el consumo de agua en el sector agrario representa casi el 70% del total, estos datos muestran de forma clara la mejora de su eficiencia. Sin embargo, la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ha recordado que apenas se ha ejecutado el 19% de las inversiones públicas previstas para este fin en los planes hidrológicos.

Otras ventajas

Más allá de la producción eficiente de alimentos, el regadío contribuye a paliar el cambio climático, al ser un gran sumidero de dióxido de carbono y, debido a la fotosíntesis que desarrollan estos cultivos, genera ingentes cantidades de oxígeno. Además retienen suelo, reducen la erosión y ralentizan el creciente problema de la desertificación.

Otro efecto llamativo es su contribución al mantenimiento de la población rural. Según datos del INE, trece de las quince provincias que han perdido más población en la última década, se corresponden con las que tienen menos superficie de regadío. Es por tanto importante que los planes hidrológicos no se conviertan en meros planes ideológicos y, para ello, reactivar las inversiones públicas debería ser un objetivo prioritario.

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