Los andaluces consumen un 10% más de aceite de oliva que la media española
Este análisis se presentará en septiembre en la vigésima edición de la feria internacional Expoliva, en Jaén
¿Cuál es el perfil del consumidor de aceite de oliva? ¿En qué país del mundo se consume más aceite por persona y año? ¿Hay relación entre el consumo de un virgen extra y las creencias religiosas? ¿Qué calidad es la preferida por los consumidores? Éstas son sólo algunas de las cuestiones a las que da respuesta el estudio realizado por la consultoría del analista oleícola internacional Juan Vilar y su equipo, que se presentará en septiembre en Jaén, en el marco de la próxima edición de Expoliva, la principal feria mundial para la promoción y el desarrollo del sector del olivar y el aceite de oliva.
A nivel mundial son 67 los países que producen aceites de oliva y 198 los que consumen esta grasa vegetal obtenida del fruto del olivar. En dicho estudio, Juan Vilar Consultores Estratégicos analiza el comportamiento del consumidor de aceites de oliva en los 198 países consumidores, dibujando un perfil según el género, edad, nacionalidad, creencias religiosas, uso que da a ese aceite o dónde lo consume principalmente.
Las conclusiones del estudio muestran que el consumidor mundial tipo de aceites de oliva «es un varón, generalmente religioso, pues los católicos, budistas y creyentes musulmanes consumen más aceites de oliva que el resto de ciudadanos del mundo, ingiriendo alrededor de 450 gramos de aceites de oliva por año natural», explica Juan Vilar, que ahonda mucho más en este perfil.
Así, añade que «este señor tiene entre 49 y 75 años, con varios hijos, un nivel de estudios medio o alto y un rango de renta media. Adquiere aceites de oliva vírgenes y en su mayor parte lo compra en envases tipo PET, adquiriéndolo en un supermercado, y usándolo, fundamentalmente, como producto crudo para aderezar o añadir a ensaladas, tostadas, etc.».

En su mayor medida, «más del 70% lo consume dentro del hogar, y cuando lo hace fuera, suele tomarlo en bares y restaurantes en más de la cuarta parte de las ocasiones», apunta el responsable del estudio.
Pero, ¿dónde vive el mayor consumidor de aceites? La respuesta es en un pequeño estado italiano, San Marino. «En la actualidad se consumen un total de 3,2 millones de toneladas de aceites de oliva en 198 países, y San Marino, con casi 22 kilos por persona y año, es el mayor consumidor percápita del planeta», subraya el experto, que recuerda que «el consumo medio mundial por persona y año es de 450 gramos».
En el ranking de los mayores consumidores mundiales, tras San Marino iría Grecia, con 12 kilos por persona y año, y tras los griegos destacan los españoles, pues el consumo en España alcanza los 11,7 kilos percápita. Le siguen El Vaticano, con 10,7 kilos; Italia, con 8,2 kilos y Portugal, con 7,9 kilos de aceite consumido por persona y año. Por otro lado, el primer consumidor no productor es Islandia, con una demanda total percápita de 5,8 kilos por año.
El cliente español
El consumidor tipo español también es un hombre, generalmente de más de 49 años. «La edad es un factor a tener en cuenta, pues cuando muere un hombre, potencialmente se pierde un consumidor de aceite, pero cuando nace un niño el sector no gana un cliente», explica Vilar.
Este consumidor español vive, en un 56%, en el seno de una familia con hijos. De media, consume por año 11,76 kilos de aceite, tiene un poder adquisitivo medio, y un nivel académico medio o alto, hasta tal punto de adquirir estas categorías más del 80% de los aceites de oliva consumidos en España.
En cuanto a las calidades de aceites consumidos, «se consumen más aceite refinado, aunque se está produciendo una equiparación con los aceites vírgenes».

Además, destaca que los envases PET ostentan más del 90% del volumen de aceites de oliva consumidos en España, y en cuanto a su uso, de esos 11,75 kilos de aceites de oliva que consumimos, casi 8 se destinan a condimentar y aliñar alimentos, y el resto a asar y freír.
Otra conclusión curiosa es que por motivos de la pandemia, «casi 1 kilo de aceites de oliva consumidos por cada español ha sido adquirido por Internet, más de 5 kilos en tiendas de cercanía y supermercados, y 3 kilos en hipermercados. El resto lo adquieren en almazaras y otro tipo de establecimientos». De forma genérica, esos 7,7 kilos se consumen en el hogar, y el resto fundamentalmente en bares y restaurantes (1,2 kilos), hoteles (0,8 kilos, o a través de conservas (0,7 kilos).
Perfil en Andalucía
El estudio subraya que los aceites de oliva son un producto de cercanía o familiaridad, y que el 92% de su consumo se experimenta en países donde el olivo se encuentra presente. Ésta es también una de las razones que explican que en Andalucía, la principal comunidad productora nacional, con el 75% del aceite de oliva de España, se consuma más este producto. De hecho, los andaluces ingieren casi un 10% más de aceites de oliva que un español medio, es decir, 12,8 kilos.
En relación a la edad, este varón (los hombres consumen unos 25 gramos más por año de media que las mujeres), cuenta con más de 49 años. Las familias con hijos suelen consumir más del 45% del total de aceites de oliva consumidos en Andalucía, siendo en su mayoría de clase media, del orden del 57%, y con un nivel de estudios medios.

En cuanto a la calidad del aceite, los andaluces se decantan más por los aceites vírgenes. Así, de cada 12,88 kilos de aceites de oliva consumidos por un ciudadano andaluz, 7,7 son vírgenes (6,7 vírgenes extra y 1 virgen), adquiridos en mayor medida (casi 12 kilos) en envases PET. En cuanto al destino que se le da al producto, cada andaluz destina a condimentar y añadir en crudo a alimentos 8 kilos de aceites de oliva y los restantes casi 5 kilos se usan para freír y asar.
Ateniéndonos al lugar de adquisición, en la comunidad se ha obtenido algo más de 1 kilo de aceite por Internet, casi 6 en supermercados y el resto en tiendas de barrio tradicionales, almazaras, restaurantes, hoteles, etc.
Dentro del hogar se consume por persona algo más de 7,7 kilos, teniendo un gran peso específico los bares y restaurantes que, en este caso, por persona destinan en total algo más de 4,5 kilos de aceite a cocinar y condimentar alimentos. En los hoteles cada persona consume también una importante porción de aceites de oliva, algo más de 3 kilos por año. Por tanto, «es vital para el sector oleícola la recuperación del canal Horeca que, de nuevo, por la incidencia del Covid, vuelve a verse amenazado», destaca el analista Juan Vilar.
Relación entre la superficie de olivar y la comercialización
El estudio recoge que existe una relación lineal positiva entre el crecimiento de la superficie de olivar y su consumo, o dicho de otro modo, «cuanto más crece la superficie de olivar, más lo hace el consumo de sus aceites de oliva en el mundo».

No obstante, la comercialización del producto en los países productores y en los países sólo consumidores es distinto. Así, en los 67 países que producen aceite de oliva, se consume una media de 560 gramos por persona y año, y en los que no producen tan solo 90 gramos de media.
Respecto al comportamiento de los ciudadanos con el producto también hay diferencias notables según sea de un país u otro. Así, respecto a los jóvenes, los que residen en un país productor consumen más aceite de oliva comparativamente que los que viven en otro país no productor.