«La disponibilidad de aceite será menor, habrá un mercado estable»
«Nos tenemos que preparar para un futuro en el que habrá que gestionar una sucesión de cosechas abundantes con otras muy cortas», asegura Álvaro Olavarría, gerente de Oleoestepa
Álvaro Olavarría está al frente de Oleoestepa, un grupo cooperativo que aglutina a 7.000 agricultores que suman más de 62.000 hectáreas de olivar de Sevilla, Córdoba y Málaga. La subida histórica de los precios del aceite de oliva ha marcado la actualidad de estos meses y ahora se ha entrado en una etapa de moderación de las cotizaciones. «Es difícil gestionar tanto las subidas como las bajadas de precio… la volatilidad es consustancial a este sector y es parte de su complejidad», recuerda.
Aunque las altas temperaturas que hubo en primavera y, sobre todo, la falta de lluvias, han propiciado dos campañas de muy escasa producción, Olvarría también avisa de que habrá cosechas históricas cuando el clima sea el adecuado.
—Los precios se moderan, ¿qué margen hay ahora de bajada?
—El precio más alto en origen se registró en septiembre, cuando el lampante cerró a 7.500 euros la tonelada, hoy está en 6.700. Estamos en un momento en el que hay más oferta porque ya se producen aceites nuevos, entre septiembre y octubre ha llovido más de 150 litros, lo que ha cambiado el aspecto del olivar, y esto es un mercado de expectativas; y la demanda está en posición de observar. También hay que estudiar cómo se está comportando el consumidor final con unos precios históricamente elevados.
—¿Y esto llevará a una normalización de los precios?
—Hay una realidad: la disponibilidad de aceite de esta campaña no será mejor que la de la pasada. El aforo de la consejería de Agricultura estima una producción de 755.000 toneladas, 100.000 más que la del pasado año; pero arrancamos con un ‘stock’ de enlace de 200.000 toneladas menos. Estoy indica que pese a la moderación, habrá estabilidad en las cotizaciones.
—¿Y cómo será la producción de Oleoestepa?
—Al igual que la pasada, será corta, en torno a un 55% de una producción media. Hay preocupación por determinadas zonas que están vacías, en el que los olivareros se encuentran con un año en blanco. El olivo es muy resistente a la sequía, lo verdaderamente lesivo han sido las atlas temperaturas de la primavera de mayo del 22 y abril del 23 en el Valle del Guadalquivir… Lo que estaba en flor se quemó y lo que había cuajado siguió adelante.
—Han sido tres años de entrada masiva de fondos de inversión en el olivar. ¿Cómo percibis este movimiento desde una cooperativa?
—Cualquier plan estratégico tiene que tener en cuenta esta circunstancia. Es un modelo de explotaciones muy competitivas, de alta producción, en tierras fértiles con disponibilidad de agua, en fincas de gran tamaño… Nosotros tenemos miles de agricultores con propiedades pequeñas que, pese a ello, están realizando un enorme esfuerzo para modernizar sus explotaciones. Cada vez vemos más olivar en seto y reconversiones de tradicional a intensivo, que es un paso intermedio, y esto se está haciendo a una gran velocidad.
—¿Se pueden unir agricultores para hacer explotaciones más grandes?
—Los fondos de inversión eligen donde ir. Nosotros estamos aquí, y cada familia tiene un criterio sobre su explotación, y estamos en un espacio en el que también nos condiciona la orografía, con olivar en pendientes. ¿Cómo nos posicionamos? Aplicar el mayor grado de modernización posible y una apuesta por la diferenciación con nuestra variedad Hojiblanca, dominante en la zona, con características químicas y sensoriales específicas y comercialmente mejores.
—¿Qué margen de crecimiento tiene la cooperativa?
Oleoestepa tiene una filosofía de crecimiento muy coherente. Se pueden sumar nuevas cooperativas de zonas adyacentes, como ha ocurrido con grupos de Molina o Puente Genil. Crecemos con la modernización: nuestra cosecha récord es de 58 millones de kilos y creemos que en este momento, en un buen año, podemos llegar ya a los 70 millones; crecemos consolidando la venta de aceite envasado, que es ya un porcentaje muy elevado de nuestras ventas; y crecemos anticipándonos a lo que puede ocurrir en el futuro: hemos inaugurado una gran bodega en Herrera para autorregular las campañas en las que habrá una mayor producción. Hoy Oleoestepa es un referente internacional para todos los operadores del sector, nos conocen en todos los mercados y saben nuestro diferencial y posicionamiento.
—Lo que se ha vivido en los últimos dos años, ¿es un anticipo de lo que puede ocurrir en el futuro?
—Hemos vivido cosechas cortísimas, pero el olivo es generoso y habrá en el futuro producciones enormes. El mercado tendrá que aprender a gestionar una sucesión de cosechas muy grandes frente a otras muy cortas. Junto a ello, garantizar la máxima disponibilidad de agua también será esencial, porque nos jugamos la viabilidad de amplias zonas de Andalucía. En el caso de Estepa, el olivar genera unos ingresos anuales de 250 millones de euros entre la aceituna de molino y la de mesa, es una garantía para la que no existe otra alternativa.