Las altas temperaturas de mayo alejan la expectativa de un ‘cosechón’ de aceite de oliva para la próxima campaña
Agricultura

Las altas temperaturas de mayo alejan la expectativa de un ‘cosechón’ de aceite de oliva para la próxima campaña

Problemas en la floración merman las expectativas y refuerzan el argumento de un mercado ‘adulterado’ con precios a la baja

09/06/2026 Actualizado a las 07:21

Las expectativas que despertaron las lluvias primaverales en el sector oleícola, que apuntaban a una producción «histórica» para la próxima campaña, empiezan a desinflarse a pie de campo. Aunque aún es demasiado pronto para hacer previsiones contundentes, lo cierto es que un mes de mayo con temperaturas por encima de la media ya está haciendo mella en la evolución del cultivo.

Y es que, con la llegada del calor, los árboles han comenzado a regular de forma natural su carga, seleccionando y desprendiéndose de parte del fruto. «Cada día que pasa con altas temperaturas, con mínimas que no corresponden a la época del año en la que estamos, el árbol selecciona cada vez más», detalla Francisco Elvira, responsable de olivar de COAG.

Este escenario amenaza con replicar la experiencia de la campaña anterior, cuando las expectativas iniciales de una cosecha «espectacular» y por encima de la media (que se sitúa en 1,40 millones de toneladas en España) terminaron diluyéndose conforme avanzaron los meses debido a la dureza del verano en gran parte de la región.

Desde la asociación de olivar tradicional OliveA también han alertado de que la próxima cosecha podría reducirse «hasta un 37%» respecto a la 2025/26 por problemas detectados, sobre todo en Jaén, en la fase de floración y polinización del olivo.

Una floración inferior

Según la organización, ya hay valoraciones de técnicos que apuntan a que la floración está siendo «inferior» a la del año pasado debido, sobre todo, a una elevada carga floral que se ha visto afectada por los cambios bruscos de temperaturas de las últimas semanas. De hecho, la preocupación es aún mayor en el olivar tradicional, mucho más vulnerable a los cambios climáticos que los sistemas intensivos.

Precisamente esta contención de las expectativas es uno de los argumentos que los productores quieren resaltar para llamar la atención sobre un mercado «adulterado». «No es lógico que los precios sigan bajando cuando todo parece indicar que la que viene no será un ‘súper cosechón’, sino una campaña normal e, incluso, por debajo de la media», asegura Elvira.

Botella de aceite de oliva / Agrónoma

Retirada estratégica

De hecho, acusan a la industria de ejercer una retirada «estratégica» de los stocks de aceite de oliva, recurriendo a un acopio «masivo» de aceite durante los primeros meses de campaña, incluso antes de que la aceituna llegue a la almazara y recurriendo también al aceite de oliva procedente de terceros países como Túnez y Marruecos.

Esta situación de parálisis del mercado y la caída sostenida de precios puede generar un círculo vicioso: los productores, con necesidades de liquidez tras varios años de sequía, se ven forzados a vender a precios cada vez más bajos, lo que a su vez presiona el mercado a la baja y perjudica al conjunto, según desgranan desde la organización agraria.

«El precio del aceite de oliva ha caído más de un 7% en cuatro semanas, algo que no tiene lógica comercial, pues cuenta actualmente con una oferta y demanda equilibradas que deberían sostener unos precios firmes», insiste el responsable de Olivar de la organización, que destaca que los envasadores llevan «prácticamente un mes» sin hacer operaciones.

Sin embargo, continúa la tendencia bajista de las cotizaciones, que se situaban esta semana por debajo de los 4 euros el kilo para el virgen extra. «La paradoja es que hay menos aceite (un 6% menos según el aforo del Ministerio) y cuesta más producirla, pero es más barato», lamenta Elvira.

A la espera de un otoño crítico

La gran industria, aseguran desde COAG, también intenta anticiparse a una cosecha que, todo indica, aunque es pronto aún, será «normal». Las dos últimas campañas han cerrado por debajo de la media, sobre todo por la sequía por lo que, como argumenta desde el sector, «ni siquiera un incremento de la cosecha debería suponer un hundimiento de los precios», más si cabe cuando el resto de países mediterráneos, previsiblemente, sufrirán los efectos de la vecería del olivo. Sin ir más lejos, Túnez, que está resultando «clave» para los precios del aceite andaluz, vienen de una cosechas récord en torno a las 450.000 toneladas, por lo que el año que viene será «muy flojo», lo que impedirá a los operadores volver a abastecerse fuera de las fronteras europeas a bajo coste como método de presión.

Además, más allá del verano, que da por afrontar el otoño, que se ha convertido en las últimas campañas en un «factor crítico» y una «prolongación» del verano. La falta de lluvias y las altas temperaturas en septiembre y octubre impiden la correcta maduración de la aceituna justo en la fase de la lipogénesis, un momento crucial para que se forme el aceite en el interior del fruto. A grandes rasgos, una pérdida de apenas dos puntos en el rendimiento graso del fruto se traduce de forma directa en un 10% menos de aceite en la almazara, desbaratando cualquier previsión prematura hecha a pie de campo.

Escrito por

Ámbitos