Un estudio fija el umbral de máxima rentabilidad para el aceite de oliva español
Agricultura

Un estudio fija el umbral de máxima rentabilidad para el aceite de oliva español

Liderado por Juan Vilar, concluye que la máxima renta neta del sector se alcanza entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas de aceite por campaña

08/06/2026 a las 06:25

La olivicultura española podría haber encontrado el equilibrio perfecto entre producción y rentabilidad. Un estudio impulsado por el analista agronómico Juan Vilar, junto al Aula Universitaria Oleícola Innova y el Grupo Oleícola Jaén, concluye que el sector obtiene su máxima renta neta cuando la producción nacional de aceite de oliva oscila entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas por campaña.

La investigación, realizada junto a las universitarias Inmaculada Pascual Bujaldón, Nuria Martínez Jiménez y Paula Montoro Almagro, analiza el comportamiento económico del olivar español durante los últimos 25 años y desmonta una idea tradicionalmente extendida: producir más no siempre significa ganar más.

El estudio recuerda que el planeta cuenta actualmente con 11,7 millones de hectáreas de olivar distribuidas en 67 países productores. De esa superficie global, el 62% corresponde a olivar tradicional, el 28% a intensivo y el 10% a sistemas en seto o de alta densidad.

España concentra por sí sola 2,8 millones de hectáreas, cerca del 23% del olivar mundial, y mantiene una producción media cercana a los 1,4 millones de toneladas anuales durante la última década. A ello se suma un consumo interno de unas 450.000 toneladas y exportaciones que, en algunas campañas, superan el millón de toneladas.

El mercado manda sobre los precios

La investigación ha analizado durante un cuarto de siglo los precios en origen del aceite de oliva virgen extra, virgen y lampante, además de los costes de producción y los niveles de consumo y exportación. La principal conclusión es que existen dos grandes factores que determinan la renta del agricultor: el coste unitario de producción y el precio en origen.

Por un lado, el incremento de producción por hectárea reduce los costes unitarios. Es decir, cuanto más produce una explotación, más eficientes resultan sus costes. Sin embargo, esta ventaja encuentra un límite.

El segundo factor, y el más determinante, es el precio en origen, estrechamente ligado a la oferta global española. Cuando la producción nacional aumenta en exceso, los precios caen de manera proporcional debido al equilibrio entre oferta y demanda internacional.

«El mercado regula automáticamente esa relación», explica el estudio, que subraya además que la demanda mundial de aceite de oliva se mantiene relativamente estable, mientras que la producción depende en gran medida de factores climáticos y presenta fuertes oscilaciones.

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Aceite de oliva de Jaén / Agrónoma

El equilibrio que maximiza la renta

Los investigadores concluyen que existe una franja productiva óptima en la que la reducción de costes y el mantenimiento de precios permiten maximizar la rentabilidad del sector. Ese punto de equilibrio se sitúa entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas de aceite de oliva producidas por campaña en España.

Por debajo de ese intervalo, aunque los precios sean más elevados, el volumen resulta insuficiente para maximizar beneficios. Por encima, la caída de precios neutraliza las ventajas derivadas de una mayor eficiencia productiva.

Según el estudio, la renta neta media por hectárea en ese escenario óptimo alcanzaría: 1.180 euros en olivar tradicional, 1.860 euros en olivar intensivo y 2.740 euros en olivar en seto o de alta densidad. En términos de rentabilidad por kilogramo de aceite producido, las cifras medias serían de 1,5 euros para el tradicional, 1,7 para el intensivo y 1,8 euros para el olivar en seto.

El trabajo no entra a valorar explotaciones concretas, sino que analiza medias nacionales a partir de datos del Ministerio de Agricultura y del comportamiento histórico del mercado. No obstante, sus conclusiones apuntan hacia una idea clara: el futuro de la olivicultura española no pasa únicamente por producir más, sino por encontrar un equilibrio sostenible entre volumen, costes y precios.

Una estrategia que, según los autores, permitiría fortalecer la renta del agricultor y aportar mayor estabilidad a uno de los sectores clave de la economía agraria española.

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