La orujera más grande de España sigue parada a días de la nueva campaña oleícola
Desde el sector, y la orujera San Miguel Arcángel, recelan sobre el anuncio del Gobierno, que incluye a las empresas de cogeneración en los topes al gas, y aseguran que no da las garantías para volver a abrir sus puertas
A escasas semanas de que las almazaras arranquen motores y se empiece a producir el aceite de oliva de la próxima campaña, la mayor orujera de España, y del mundo, mantiene cerradas sus puertas, y con las balsas llenas de alperujo sin procesar y sin perspectivas cercanas de volver a al actividad.
La orujera San Miguel Arcángel, de Villanueva del Arzobispo, en Jaén, se encarga de recibir el alperujo, el subproducto que se genera tras la extracción del aceite de oliva virgen de las almazaras, y transformarlo en subproductos de gran valor añadido, como son el aceite de orujo de oliva y la biomasa (hueso de la aceituna, orujillo, pulpa…).
Se trata, por tanto, de un eslabón clave de la cadena de valor oleícola que puede poner en serios aprietos al resto de actores del sector si no se pone en marcha.
Una cuenta atrás que mantiene en vilo a San Miguel Arcángel y a otras 13 plantas extractoras que son, además, las más grandes de España. Todas ellas funcionan por cogeneración, es decir, utilizan gas para poner en marcha un engranaje que obtiene a la vez energía eléctrica y térmica. Gracias a ella procesan 2,8 millones de toneladas del total de orujo graso húmedo que se procesa en España, que suma siete millones de toneladas.
Anuncio del Gobierno
Los precios desorbitados del combustible hicieron que tuviesen que cesar su actividad en junio. Ni siquiera el anuncio del Gobierno, que aseguró que las industrias de cogeneración, hasta ahora exentas, podrían acogerse de forma temporal al mecanismo de compensación del tope al gas, garantiza que la orujera jienense y el resto puedan abrir sus puertas.
Desde Aneo, la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo, han insistido en que el topado del gas «no supone una solución para las orujeras con cogeneración», ya que el cálculo de la retribución está diseñado «pensando en las características de los ciclos combinados, no de las cogeneraciones del sector orujero, con lo que las plantas «no podrán arrancar al cubrir sus costes de producción».
«Es una oportunidad perdida», se lamentan desde el sector, que ve con temor la cercanía de la nueva campaña:«Necesitamos tener las balsas de almacenamiento vaciadas ya que, en caso contrario, se producirá un colapso en el sector productor del aceite de oliva.
«No sabemos si podremos volver a la actividad antes del 1 de octubre, fecha de oficial de inicio de la nueva campaña oleícola», asegura Cristóbal Gallego, gerente de San Miguel Arcángel.
Desde el sector han enviado una carta al Ministerio de Agricultura en la que han advertido de que no poder reactivar las orujeras, «puede suponer la pérdida del puesto de trabajo de casi 1.000 personas de forma directa y casi una 3.000 de forma indirecta, dado que las orujeras con cogeneración son las que mayor empleo generan, durante más tiempo a lo largo del año y el más cualificado».

En octubre también acaba el Erte en el que permanecen sus 57 trabajadores, pendientes de si podrán volver a sus puestos antes de que el mecanismo del sector olivarero se vuelva a poner en marcha.
Gallego también incide en que la puesta en marcha de la orujera depende, en gran parte, de la prima estatal. Cabe recordar que las plantas de generación están sometidas a un régimen específico durante su vida útil que les otorga el derecho a cobrar una prima estatal, que es una retribución a la inversión y a la operación. Esta última se calcula teniendo en cuenta varios parámetros, como el precio en el mercado de la electricidad, el dióxido de carbono o el gas, entre otros.
Desde Aneo proponen como solución que estas retribuciones a la operación se calculen en base a los precios reales, no para periodos de seis meses, máxime en un entorno de alta volatilidad como el actual. «Si el topado del gas afecta a la prima energética o la reduce, el resultado será negativo y no podremos volver a abrir», asegura Gallego.
Retomar el trabajo
Por el momento, las balsas de San Miguel Arcángel siguen casi llenas. Según calcula Gallego, la extractora de orujo ha dado entrada en esta campaña a unas 400.000 toneladas de alperujo, pero los más de dos meses de paros en los que está sumida la planta industrial han hecho que aún queden unas 250.000 toneladas por procesar.
Con una capacidad total de almacenamiento de 450.000 toneladas, a esta cantidad de alperujo se sumarán, si nada lo remedia, la llegada de las primeras toneladas procedentes de la primera fase de la nueva campaña, algo que podría poner en una «situación muy grave» a la cadena oleícola, al no poder procesar los residuos de la almazara de forma correcta.
«La única esperanza que tenemos es poder retomar la actividad antes de que dé inicio el trabajo en las almazaras, y así poder asumir el alperujo de esta campaña que se prevé corta y más escasa que las anteriores, por lo que no recibiremos tantas toneladas para procesar», detalla Cristóbal Gallego.
A nivel nacional, según datos de la de la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo (Aneo), «queda todavía almacenado en las balsas entre 1,2 y 1,5 millones de toneladas de alperujo pendiente de procesar».
Gallego también quiere hacer hincapié en la paradoja en la que se ven sumidos: las exigencias medioambientales no les permiten usar otros métodos para deshacerse del alperujo, como la tradicional quema del orujillo. «La Autorización Ambiental Integrada solo nos permite funcionar a través de la cogeneración, para lo que realizamos una gran inversión adquiriendo la turbina de gas natural. Eliminamos los elementos contaminantes del alperujo de una forma limpia y sin daños ambientales,», insiste.
El papel de las orujeras no es solo clave por el tratamiento y procesado del alperujo, sino también por su papel como extractoras del aceite de orujo de oliva. Catalogado como el segundo mejor aceite vegetal tras el aceite de oliva, la crisis del aceite de girasol ocasionada por la guerra en Ucrania ha hecho que haya aumentado su consumo entre los consumidores y, por ende, sus ventas y su papel como alternativa para freír.