Los diez proyectos del olivar para asegurar un futuro rentable
Sector oleícola

Los diez proyectos del olivar para asegurar un futuro rentable

Iniciativas de carácter legislativo, comercial y de I+D+i para que las mejoras de los precios sean duraderas

07/04/2021 Actualizado a las 12:51

El olivar se encuentra en una encrucijada debido, entre otras cuestiones, al aumento exponencial de la superficie del cultivo, al alto rendimiento de los nuevos sistemas de plantación y a un consumo que no crece al mismo nivel. De hecho, a nivel mundial, cada año se plantan 160.000 nuevas hectáreas de olivos y en la última década se han incorporado al cultivo 16 nuevos países.

Andalucía es líder en la producción oleícola a nivel mundial, con el 80% de la cosecha nacional. Solo en la comunidad autónoma, la superficie de olivar para almazara ha crecido más de 100.000 hectáreas en diez años, superando actualmente 1,5 millones de hectáreas de olivos plantadas. El valor de la producción en 2019 ascendió a 2.173 millones de euros, un 18% más que el año anterior, siendo uno de los sectores productivos más importantes para la economía regional y nacional.

Sin embargo, pese a que los precios se han recuperado y han superado los umbrales de la rentabilidad, el sector prefiere ser cauto y esperar que estas buenas cotizaciones sean, sobre todo, estables, y permitan la sostenibilidad del cultivo a largo plazo.

La modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria, el artículo 167 bis de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la nueva Norma de Calidad traen importantes cambios a la forma de producir y comercializar aceite de oliva, pero ¿cómo influirán en los precios los siguientes proyectos en los que trabaja el sector oleícola?

1. Polémicos contratos

La reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria trae importantes novedades a los contratos entre los olivareros y las industrias oleícolas, incluidas las cooperativas. Entre ellos, la obligación de formalizar un contrato con la indicación expresa de que el precio pactado cubre el coste efectivo de producción. El problema es que hay tantos costes como tipologías de explotación de olivar, y hasta la fecha no se ha aclarado cómo se deben calcular los costes productivos.

Por otro lado, se obliga a las almazaras a pagar la aceituna a los agricultores en un plazo máximo de 30 días desde la entrega de la mercancía, y no, como se estaba haciendo hasta ahora, desde el momento en el que se fijaba el precio del producto. Las almazaras denuncian que la obligación de pagar a 30 días, dado que las principales entregas se hacen en los meses de diciembre y enero, obliga al sector industrial a poner a disposición del mercado el 40% de la producción nacional de aceite de oliva en apenas dos meses (enero y febrero).

Al concentrarse la venta en tan corto periodo de tiempo, «los precios se hundirían hasta incluso por debajo de los costes de producción, lo que arrastraría a la quiebra a la mayoría de las explotaciones olivareras».

aceite
Aceite en la almazara / Díaz Uriel

2. Autorregulación voluntaria y obligatoria

La Comisión Europea ha dado luz verde a la propuesta presentada por Cooperativas Agro-alimentarias de España para autorregularse y que sus socios puedan retirar aceite de oliva del mercado de forma voluntaria cuando los precios bajen como consecuencia de un exceso de oferta.

El plan de Cooperativas abre una puerta a poder reducir la cantidad de aceite disponible en el mercado en momentos puntuales almacenándolo hasta que la situación se equilibre, y se basa en el artículo 209 de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por otra parte, el Consejo de Ministros aprobó el pasado 9 de febrero el real decreto que desarrolla la aplicación del artículo 167 bis de la Organización Común de los Mercados Agrarios (OCMA) de la Unión Europea, para fijar los requisitos y el contenido de una norma de comercialización para regular la oferta en el sector del aceite de oliva.

Este real decreto permitirá que el Ministerio de Agricultura, ante situaciones de claro riesgo de desequilibrio de mercado pueda, previa consulta a las comunidades autónomas y a los representantes del sector, determinar a través de una orden una retirada temporal de producto de manera obligatoria para todos los operadores del sector oleíca, pudiendo establecer su duración hasta la campaña siguiente e incluso determinar su destino a uso no alimentario. El sector cree que la retirada obligatoria de parte de los aceites producidos en España conllevará una menor oferta y una subida de los precios.

3. Norma de Calidad

El Real Decreto de la Norma de Calidad de los aceites de oliva y de orujo de oliva recoge que «para evitar posibles prácticas fraudulentas» se propone separar almazaras, refinerías y extractoras de orujo, disponiendo de tres años para hacer los cambios.

Además, si inicialmente se prohíbía la comercialización de los aceites de oliva virgen extra destinados al consumidor final en recipientes de plástico, salvo las monodosis, finalmente se ha dado marcha atrás. Ahora el Ministerio da la posibilidad a los operadores de elegir el envase que prefiere pensando en el consumidor al que se dirige.

4. Clasificación

La clasificación de los aceites de oliva en sus categorías constituye aún hoy un reto difícil de abordar, ya que el método oficial incluye análisis fisicoquímicos y sensoriales mediante un panel de cata muchas veces polémico y bajo la sospecha de fraude.

La Universidad de Córdoba ha logrado validar un nuevo método más rápido y fiable para clasificar los aceites de oliva Virgen Extra (AOVE), Virgen (AOV) o Lampante (AOL), demostrando las posibilidades de la cromatografía de gases acoplada a la espectrometría de movilidad iónica. Se trabaja ya para implementarlo en las empresas.

5. Precios transparentes

El sector del aceite de oliva necesita «de un mercado de futuros para la promoción, distribución y crecimiento mundial». Así lo afirma el profesor y doctor en Finanzas de la Universidad de Sevilla y CEO de Olivachain I+D+I, Ismael Santiago, impulsor de un mercado de derivados sintéticos sobre el aceite de oliva virgen extra que se basa en la tecnología blokchain y que pretende «proporcionar transparencia de precios y contribuir a la recuperación de las cotizaciones en origen». Se ha estrenado en esta campaña oleícola.

6. Aranceles comerciales

El aceite de oliva tiene una vocación netamente exportadora. Por ello, se espera que la suspensión temporal de los aranceles estadounidenses, sea definitiva. Por delante, meses de negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea que el sector mira con esperanza y deseoso de empezar a recuperar, al menos, parte del mercado estadounidense, vital para el aceite español.

7. Venta a granel

Otro de los proyectos que se está impulsando con el fin de recuperar los precios en el olivar es unificar la comercialización del aceite de oliva a granel bajo un mismo paraguas. Tras esta iniciativa está Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, aunque el proyecto tendrá carácter nacional. Grupos como Dcoop ya han dado su visto bueno.

8. Mecanización

La rentabilidad del olivar tradicional, que supone más del 75% de la superficie, pasa por una mayor mecanización. Con este objetivo nace el proyecto «Innolivar» que dirige la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (ETSIAM) de la Universidad de Córdoba (UCO). Está dotado con más de 13 millones de euros y se está desarrollando mediante la colaboración público-privada entre la UCO y las empresas del sector. Ya hay un prototipo desarrollado de una nueva cosechadora basada en la vibración del tronco del olivo y en la sacudida de la copa simultánea.

9. Garantizar el agua

La rentabilidad en el olivar también va asociada a garantizar el suministro del agua, un recurso cada vez más escaso. En este sentido, destaca el proyecto «Reutivar», pionero en Andalucía, que ha acreditado la viabilidad y el potencial de la aplicación de aguas regeneradas (aguas residuales depuradas) en el cultivo del olivar.

10. Promoción

La llave para aumentar el consumo mundial del aceite de oliva es la promoción. El sector entiende que es necesario invertir más en promociones a largo plazo para consolidar la buena imagen del aceite de oliva español a nivel mundial. Para ello, se tiene a la Interprofesional del Aceite de Oliva, una asociación que ningún otro país productor ha sabido componer.

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