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Recogida de la aceituna en Montilla / Valerio Merino
Precios en origen

Fin a la crisis oleícola: el olivar vuelve a ser rentable

Pese a las buenas cifras de salidas y cotizaciones, el sector prefiere ser cauto, ya que la evolución de la pandemia y de la meteorología pueden cambiar esta tendencia

07/04/2021 Actualizado a las 07:23

El olivar vuelve a ser rentable. Los precios en origen de las distintas calidades del aceite de oliva, en continua subida en las últimas semanas según el boletín semanal de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), el Observatorio de precios de la Junta de Andalucía, así como el sistema de información de precios en origen Poolred, han alcanzado ya la tan ansiada rentabilidad, con el aceite virgen extra cotizando a 3 euros el kilo y con algunas operaciones por encima de ese precio incluso.

Pese a que hay mucha literatura en torno a la cadena de valor del aceite de oliva, los diferentes estudios del Gobierno marcan la línea media de la rentabilidad en los 2,4 euros el kilo para la calidad lampante, que actualmente cotiza próximo a los 2,6 euros el kilo, por lo que «se puede afirmar, sin lugar a dudas, que con los precios actuales todo el ámbito de la olivicultura sectorial está ya en términos de rentabilidad», declara Juan Vilar, consultor estratégico internacional especializado en el sector oleícola.

Las razones que han llevado a superar la crisis de precios en el sector oleícola son varias, según apunta Vilar. La primera es una menor cosecha de aceite a nivel mundial. Así, explica que «los grandes interlocultores del sector como Italia, Grecia, Túnez, España, Marruecos y Turquía no han tenido su mejor producción, situándose por debajo de la media».

Por tanto, «la oferta mundial de aceite de oliva ha caído hasta los 2,85 millones de toneladas, algo que no ocurría en los últimos 10-12 años. Por contra, el consumo ha repuntado y se ha situado en 3,15 millones de toneladas, por lo que el enlace de campaña generado este año es negativo, pues la demanda es superior a la oferta».

En el caso de España, aunque aún quedan algunos coletazos de aceituna por recoger, se habla ya de una cosecha de 1,4 millones de toneladas, aunque las previsiones apuntaban a un volumen mayor, en torno a 1,6-1,7 millones.

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Recolección de aceitunas / Manuel Miro

A esta caída de volumen generalizada se suma la suspensión temporal, por un periodo de cuatro meses, del arancel del 25% al aceite de oliva español envasado que se exporte a Estados Unidos. «Como sólo hay aceites españoles, porque ni Italia, ni Grecia ni Túnez ni Portugal tiene este año producto para abastecer a ningún país, España lo está rentabilizando de manera adecuada», subraya Vilar.

¿Hasta cuándo durarán estos buenos precios? El experto oleícola declara que los productores pueden estar tranquilos hasta, al menos, mayo, pues «se espera que a lo largo de este mes de abril y en el siguiente las cotizaciones se mantengan firmes». No obstante, advierte de que hay «riesgos» que pueden invertir esta tendencia alcista actual.

Principales riesgos

El primero al que alude Juan Vilar es la actual pandemia a causa del Covid-19 que todo el mundo está viviendo. «Esta crisis sanitaria, por desgracia, lleva asociada una crisis económica, lo que equivale a una crisis de consumo. En España, una crisis de consumo deriva en la demanda de otras grasas vegetales distintas al aceite de oliva, y eso hay que tenerlo en cuenta». Por tanto, «si la economía se resiente en los hogares habrá una caída en el consumo, iríamos hacia un enlace mayor, y eso debilitaría la solidez de los precios», apunta Vilar.

El otro factor de riesgo es la climatología, pues si contamos con una primavera lluviosa y si se elevan las expectativas de cosecha del año que viene, «habrá una reacción con una debilitación los precios del aceite».

En el sector cooperativo coinciden con esta visión a futuro. No obstante, el director gerente de la cooperativa de segundo grado Oleoestepa, Álvaro Olavarría, precisa que «más que una subida, lo que se ha producido en el sector es la recuperación de los precios».

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Producción de aceite de oliva en una almazara / Agrónoma

A este respecto, recuerda que el sector productor viene de una crisis «muy profunda, con unos niveles de precios que no se daban desde abril del 2018». Así, basándose en los registros oficiales, señala que desde la primavera de 2018, cuando el lampante cotizaba a 1,62 euros el kilo, a la primavera de 2020, con precios para esta misma categoría de 2,60 euros el kilo, «el mercado ha caído un 37% en dos años».

Ahora, «podemos afirmar que ese 37% del valor perdido se ha recuperado, por lo que, en términos generales, ya se están cubriendo los costes en el olivar y se camina en la rentabilidad, aunque hay mucha casuística distinta debido a la heterogeneidad de las explotaciones olivareras, pues no es lo mismo una plantación de alta densidad que un olivar de montaña».

El detonante

Para Olavarría hay dos fechas claves que marcaron la tendencia alcista en los precios en origen. Una de ellas es el 12 de febrero de 2021, «cuando la Consejería de Agricultura de Andalucía corrige a la baja el aforo inicial de aceite de oliva en la comunidad» lo que hizo reaccionar a los mercados, y la otra fue el pasado 5 de marzo, «cuando se anunció el cese temporal de los aranceles en Estados Unidos para el aceite español envasado».

A estas «buenas noticias para el sector» se ha ido sumando otra, consolidada a lo largo de la evolución de la campaña. Se trata de «las buenas cifras de salidas, con una media mensual en lo que va de campaña de 143.000 toneladas de aceite de oliva, considerando consumo interior y exportaciones».

Así, según Olavarría, «el consumo interior de aceite de oliva desde octubre de 2020 a febrero de 2021 ha crecido un 16% y la exportación un 15% respecto al mismo periodo del año anterior». «Mientras que este ritmo siga así, lo razonable es pensar que los precios van a seguir subiendo», subraya el gerente de Oleoestepa, que especifica que dentro del conjunto de todos los aceites, especialmente los vírgenes extra son los que más escasean, por lo que puede ser esta calidad «la que tenga más recorrido».

El máximo histórico de las cotizaciones en el sector se produjo en enero de 2006, cuando la calidad lampante rozó los 4 euros el kilo. «No queremos que se repitan burbujas como aquella», insiste Olavarría, que recuerda que «éste es un mercado muy sensible y cualquier información puede hacer que se marque un nuevo punto de inflexión en los precios en origen del aceite de oliva».

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