Radiografía del sector oleícola en España: ¿por qué es necesaria la autorregulación?
El Ministerio de Agricultura ha empezado ya a poner en marcha su hoja de ruta para asegurar el futuro del sector, sumido en una crisis de precios que dura ya varias campañas
El Gobierno ha aprobado el real decreto que permitirá que el Ministerio de Agricultura, ante situaciones de riesgo de desequilibrio para el mercado oleícola, y previa consulta con las comunidades autónomas y el sector, pueda ordenar la retirada temporal de producto de manera obligatoria para todos los operadores de aceite.
Esta medida, ha sido reclamada por gran parte de las organizaciones agrarias en los últimos meses, tal y como recuerdan desde Asaja Jaén. No obstante, puntualizan que es necesario que se complemente con otras «que contribuyan a mejorar la competitividad en los olivares, ya que debido al decreto de convergencia de la futura PAC, hay explotaciones que han dejado de ser viables».
Por su parte, desde COAG valoran positivamente la decisión del Gobierno, aunque «con reservas hasta que se conozcan todos los datos». Y, desde UPA, se posicionan a favor de «poner coto» a los rendimientos de olivares intensivos y superintensivos para defender el olivar tradicional.
Pero, ¿cómo se ha llegado a este punto? ¿Por qué los agricultores piden una regulación del mercado para poder seguir siendo rentables? El Ministerio de Agricultura, ha presentado un informe ante el Consejo de Ministros en el que esboza las grandes razones de la crisis de precios que asola al sector desde hace varias campañas.
En dicho documento se recuerda que el olivo se cultiva en 15 de las 17 comunidades autónomas, con un total de 2.733.620 hectáreas y con una producción media anual de 1,5 toneladas de aceite de oliva. En Andalucía, en 2020 se registraron 1.662.801 hectáreas de olivar (según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos Cultivos del ministerio). Además, da empleo a más de 350.000 agricultores a nivel nacional, produce más de 15.000 empleos en la industria y más de 32 millones de jornales por campaña.
Y a todo eso se suma que es el tercer producto agroalimentario más exportado, hasta a 100 países, con un valor medio de 2.837 millones de euros anuales y una balanza comercial favorable.
Factores de la crisis
Sin embargo, este gran entramado agrario y comercial vive una profunda crisis de precios en origen marcada, según el Ministerio de Agricultura, por los siguientes factores:
1.La producción del aceite de oliva está marcada por la vecería (los olivos, tras un año muy fructífero, suelen «descansar» al siguiente), lo que hace que haya una gran volatilidad en los precios.
2. En los últimos años se ha vivido un gran aumento de la superficie de olivar, sobre todo en sistemas intensivos y de regadío, lo que ha hecho que crezca la producción de aceite de oliva.
3. Las incertidumbres comerciales, marcadas por el Brexit, los aranceles impuestos por Donald Trump al aceite de origen español y la pandemia de Covid-19, que ha pausado los mercados durante semanas en 2020.
4. Según los datos que maneja el Ministerio de Agricultura, hay cierto estancamiento en el consumo de aceites de oliva en
España, en el que puede influir el precio de venta (más alto que el de otros aceites vegetales).
De otra parte, el informe desgrana dificultades encontradas en la cadena alimentaria del aceite de oliva: rigidez en la demanda, su uso como producto reclamo de las campañas promocionales, posiciones de desequilibrio entre los diferentes eslabones y riesgo de baja diferenciación del producto.

Problemas a abordar
Teniendo en cuenta este panorama, el Ministerio de Agricultura identifica varios problemas a abordar que pretende solucionar con un decálogo de medidas que ya presentó el ministro Luis Planas el pasado junio.
1.El olivar español vive una dualidad que amenaza la rentabilidad de muchas fincas: las explotaciones tradicionales conviven con las intensivas y superintensivas. De esta forma, el 30% de la superficie de regadío (intensivo y superintensivo) produce el 60% de la cosecha.
2. El sector oleícola está envejecido, con una edad media de 63 años, y adolece de falta de inversión y competitividad. De hecho, destacan la «gran dependencia» de las ayudas, especialmente en el olivar tradicional y de poca dimensión.
3.Existe cierta limitación en la normativa para los mecanismos de regulación del mercado, lo que se pretende solventar con el real decreto aprobado por el Gobierno. El informe también nombra el almacenamiento privado, cuya activación depende de la Comisión Europea y que en la última ocasión no tuvo la repercusión esperada en el incremento de precios por la situación de los mercados internacionales y el Covid-19.
4. Los controles de calidad solo se realizan, según el departamento que dirige Planas, sobre un 1% del aceite comercializado. Además, era necesario mejorar el panel de catas, cosa que también ha aprobado ya el Gobierno.
5.Falta de diferenciación y promoción: es necesario un marco normativo que ponga en valor determinados métodos de producción y hay que seguir divulgando las propiedades saludable de este.

Soluciones propuestas
Por todo ello el Ministerio de Agricultura se plantea una decena soluciones para asegurar el futuro del olivar: hacer posible la autorregulación voluntaria de la producción (que cuenta con el visto bueno de la Comisión Europea y el sector cooperativo) y la autorregulación obligatoria ya aprobada; fomentar la planificación de la producción a través de la cosecha temprana; regular el rendimiento de extracción de aceite de la pasta de aceituna y limitar el rendimiento máximo de aceituna por hectárea; incrementar la demanda a través de la promoción; etiquetado obligatorio de los modelos de producción y una norma de calidad para el aceite de oliva.
Y, dentro de la nueva PAC, propone apoyar el olivar tradicional; un programa específico de apoyo al sector; incentivar el incremento de olivar ecológico de cara a 2030 y apoyar la reestructuración del olivar tradicional para reducir los costes de producción.