Recomiendan vigilar la posible presencia de mosca del olivo en Andalucía
La RAIF asegura que, por el momento, las poblaciones de adultos son «reducidas en la mayoría de las provincias»
La fenología actual del olivar, en las provincias más orientales de Andalucía, se encuentra entre entre G1 (caída de pétalos) y G2 (fruto cuajado); mientras que en las provincias occidentales (Huelva, Sevilla, Córdoba y Cádiz) los estados fenológicos dominantes son actualmente G2 y H (endurecimiento del hueso), según la información de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), que ha sido recogida por Asaja Jaén.
En este contexto, la RAIF detallan que en las provincias occidentales los frutos se encuentran más desarrolladas, y, por tanto, más expuestas al ataque de la mosca del olivo, por lo que se han instalado trampas para su seguimiento.
En cuanto a los daños en fruto de la mosca del olivo, desde la Junta de Andalucía señalan que «en los últimos días se observan las primeras aceitunas picadas por esta mosca, la mayoría no viables, en las provincias de Sevilla y Cádiz»
Registros actuales por provincias
Los principales parámetros que se utilizan para el seguimiento de esta plaga son el número de capturas de adultos, en mosqueros mac-phail y placas cromotrópicas y el porcentaje de aceituna picada: % de aceitunas con picada (picada total) y % de aceitunas picadas con formas vivas (picada viva).
Por el momento, las poblaciones de adultos son «reducidas en la mayoría de las provincias». Destacan, en placas cromotrópicas, Huelva y Sevilla, con 1,3 y 1,1 adultos/placa y día, respectivamente. Mientras que, en mosqueros, las provincias con mayores valores de capturas de adultos son Sevilla y Cádiz, con 3 y 2,2 moscas/mosquero y día, respectivamente.

Recomendaciones para su control
Con estos datos, la RAIF aconseja «vigilar el cultivo, principalmente, de las variedades de aceituna de mesa y de las otras que se encuentren más adelantadas».
Asimismo, recomienda «seguir la evolución de esta plaga, tanto cuantificando las poblaciones de adultos en trampas, como la incidencia de estos sobre las aceitunas, mediante la realización de muestreos semanales de frutos. Es conveniente saber que, geográficamente, hay menor incidencia de mosca del olivo en las zonas costeras que en las de interior, y campiña más que en sierra».
Finalmente, la Red de Alertas e Información Fitosanitaria señala que esta plaga interrumpe su desarrollo con temperaturas inferiores a los 6ºC y superiores a los 35, y que su rango «óptimo» de temperaturas está entre 20 y 25º.
Además, en verano, el mantenimiento de las temperaturas por debajo de los 36ºC resulta «fundamental» para el desarrollo de las puestas de mosca y para su propia integridad. «Una humedad relativa elevada favorece la incidencia de la plaga», explica la RAIF a la vez que destaca que «las altas temperaturas combinadas con una baja humedad relativa desecan huevos y larvas, lo que provoca la muerte de los mismos».