Trump amenaza con subir los aranceles a la aceituna en agosto
Por la llamada «Tasa Google»

Trump amenaza con subir los aranceles a la aceituna en agosto

Entre los productos gravados por las represalias del caso Airbus se incluye por primera vez a la aceituna negra

06/07/2020 Actualizado a las 12:05

Las continuas zancadillas comerciales a la aceituna de mesa tienen muy desmoralizados a los empresarios olivareros, que ven cómo se van multiplicando los frentes abiertos que tiene el sector y que dificultan, cada vez más, su futuro. Así, desde Estados Unidos llegan nuevas amenazas de subir los aranceles ya impuestos a la aceituna española con motivo de la próxima revisión de estos gravámenes que tendrá lugar a mediados de agosto.

Cabe recordar que Estados Unidos cuenta con la autorización de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para imponer aranceles a productos importados desde la Unión Europea (UE) por valor de 7.500 millones de dólares anuales (6.900 millones de euros), en respuesta a los subsidios que concedieron los Gobiernos europeos a Airbus para el desarrollo del A350 y el A380.

Pues bien, en el marco de la normativa de la OMC que regula estos asuntos, por el denominado «procedimiento carrusel», la Administración norteamericana tiene derecho a modificar la lista de productos gravados con el impuesto aduanero, así como el porcentaje del arancel establecido, a los 120 días la primera vez y, posteriormente, cada 180 días.

Revisiones

El primer periodo de revisión fue el pasado 14 febrero de 2020, en el que pese a que también hubo amenaza previa, finalmente no se modificaron los aranceles que afectaban a las aceitunas españolas.
El siguiente periodo de revisión llega, por tanto, a mediados del próximo mes de agosto, por lo que la intimidación de Donald Trump no se ha hecho esperar.

Así, el presidente de Estados Unidos ha vuelto a situar a la aceituna de mesa en el centro de la diana, amenazando con hacer aumentar los aranceles sobre algunas de estas partidas hasta el 100% del valor del producto. Una nueva provocación como represalia, según parece, a la tasa impositiva que el Gobierno español prevé sobre empresas americanas como Google, Facebook, Amazon o Apple, lo que se conoce como «Tasa Google». Pero con un añadido, pues por primera vez, en esta posible subida de aranceles en Estados Unidos, además de a las aceitunas verdes se incluyen a las aceitunas negras.

Así se desprende del documento publicado por la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos que incluye tres anexos, siendo de especial relevancia el tercero, en el que se habla de «Olives, not green, others», que se podría traducir como «aceitunas, las verdes no, otras».

Aceitunas negras

La situación es «muy preocupante», afirma el presidente de Asemesa, José Ignacio Montaño, que explica que «nos podríamos encontrar con que las aceitunas negras que entren en Estados Unidos tengan que pagar el 35% del arancel impuesto desde mediados de 2018 por antidumping y antisubvención y ahora otro adicional por las represalias de las ayudas ilegales a Airbus, en las que el sector agroalimentario no tiene nada que ver». A este respecto recuerda que en Estados Unidos se comercializan «unos 30 millones de kilos de aceitunas negras».

En cuanto a las aceitunas verdes ya pagan un impuesto del 25% a su entrada de Estados Unidos, aunque ahora ese porcentaje podría subir hasta el 100%, afectando a «entre 50 y 60 millones de kilos que desde España se exportan a Estados Unidos».

Desde el sector cooperativo, el presidente sectorial de Aceituna de Mesa, Gabriel Cabello, presidente también de la cooperativa Agro Sevilla, señala que «este informe es un nuevo golpe a la aceituna española, ajena al conflicto que ha originado esto, las ayudas de la UE a la aeronáutica Airbus». Por ello, se ha mostrado esperanzado en que la Unión Europea y el Gobierno español «defiendan los intereses del sector de la aceituna, motor de nuestra economía, y clave para el mantenimiento y la sostenibilidad de nuestros pueblos», enfatiza Cabello.

Alegaciones

El periodo para presentar alegaciones a esta posible subida arancelaria en el nuevo periodo de revisión de la lista de productos españoles ya gravados con impuestos está abierto y finalizará el próximo 26 de julio. Hasta entonces, cualquier operador del sector del olivar de mesa puede presentar sus objeciones, que serán revisadas por el Gobierno norteamericano y, sobre ellas, tomará su decisión final prevista para mediados de agosto.

Asemesa ya ha anunciado que presentará sus alegaciones, que apelarán, por un lado, al perjuicio económico que supone para el consumidor de Estados Unidos estos aranceles a la aceituna española, con el consiguiente encarecimiento de productos muy consumidos por los norteamericanos como pizzas, sándwiches y ensaladas, que incluyen las aceitunas negras.

Por otro lado, las alegaciones se centrarán la seguridad alimentaria que tiene la aceituna de mesa española, producto que debido a los aranceles está siendo sustituido en Estados Unidos por aceituna de Egipto, que no cuenta con las mismas garantías.

Otras «zancadillas arancelarias»

Aparte de la difícil situación de la aceituna española en Estados Unidos, el presidente de Asemesa, José Ignacio Montaño, señala otros mercados en los que la comercialización de aceitunas se complica. Así, en primer lugar, se refiere al Reino Unido, pues «si no hay acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea respecto del Brexit y su futura relación comercial, la aceituna se gravaría con un 12% de arancel».

Luego, se ha referido al acuerdo entre la Unión Europea y los países que forman el bloque del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), pendiente todavía de ratificar. A este respecto, ha criticado que «los argentinos pueden vender aceitunas en Europa sin aranceles y España para vender en Brasil, que es el primer mercado del mundo que no produce aceitunas, tendríamos que pagar impuestos.

A esto se suma que Egipto tiene un tratado de libre comercio con Mercosur por el que cuenta con una reducción progresiva de sus aranceles para comercializar sus aceitunas en Brasil». Por lo tanto, «hemos perdido el mercado brasileño», lamenta Montaño.

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