
Esta grasa es el mejor combustible para tu cerebro por la mañana: «Evita las necesidad de picar entre horas»
La nutricionista Rosa Fernández recuerda la importancia de importante incluir grasas de calidad en nuestra alimentación
Durante mucho tiempo se ha pensado que la grasa era algo negativo y que había que evitarla a toda costa. Esa idea sigue muy presente en la sociedad, pero está bastante lejos de la realidad. Las grasas no son el enemigo, sino un nutriente fundamental para el organismo y, en especial, para el cerebro.
Nuestro tejido cerebral está formado en gran parte por lípidos, y por eso mismo es importante incluir grasas de calidad en nuestra alimentación, ya que contribuyen al buen funcionamiento de la memoria, la concentración y el estado de ánimo.
Solemos pensar únicamente en el aceite de oliva virgen extra, y es cierto que es un tesoro que nos identifica. Pero no debemos olvidarnos del aguacate, que también es un producto cultivado en nuestra tierra y que nos aporta muchos beneficios.
Incluir aguacate en el desayuno es una estrategia muy interesante. Cuando lo hacemos, estamos aportando energía sostenida para toda la mañana, evitando los típicos picos de glucosa que generan cansancio y hambre repentina.
Alto contenido en fibra
Además, el aguacate, gracias a su contenido en fibra, puede aportar una sensación de saciedad más prolongada que el propio aceite de oliva. Esto significa que, tras consumirlo en una tostada, podría ayudarnos a llegar a la siguiente comida sin necesidad de picar entre horas, ya que el efecto saciante se mantiene por más tiempo. Esta característica lo convierte en una opción interesante frente a desayunos más azucarados o elaborados sólo con harinas refinadas.

Una combinación muy andaluza
Un ejemplo sencillo y mediterráneo: pan integral con aguacate, tomate y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Una combinación deliciosa que aprovecha lo mejor de nuestros productos andaluces.
El aguacate es mucho más que grasa saludable. En cada porción encontramos nutrientes clave para nuestra salud. Entre ellos:
- Cuida el corazón. Gracias a sus fitoesteroles y grasas monoinsaturadas, ayuda a reducir el colesterol LDL (el ‘malo’) y los triglicéridos, al mismo tiempo que incrementa el colesterol HDL (el ‘bueno’), protegiendo así la salud cardiovascular.
- Regula la presión arterial. Es rico en potasio y magnesio, minerales que favorecen la eliminación de sodio y ayudan a relajar los vasos sanguíneos, contribuyendo al control de la tensión.
- Favorece la digestión. Su aporte de fibra mejora el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento, especialmente si se acompaña de una buena hidratación.
- Protege frente al envejecimiento celular: contiene antioxidantes naturales y ácidos grasos como el omega-3, que ayudan a reducir el daño oxidativo y favorecen la salud de la piel y de las células.
Por eso, cuando recomiendo este alimento, no lo hago solo por su grasa, sino por el conjunto de beneficios que nos ofrece.
Como conclusión, durante años, muchos hemos asociado la palabra ‘grasa’ con algo negativo. Pero lo cierto es que no todas las grasas son iguales y mi objetivo es ayudar a diferenciar entre las que nos puede llegar a perjudicar si abusamos de ellas de las que realmente nos cuidan. El aguacate, igual que el aceite de oliva virgen extra, es un claro ejemplo de grasa saludable que merece un lugar en nuestra alimentación diaria.