La UE abre la puerta a la almendra de EEUU y empaña una buena cosecha en Andalucía
La región superará las 46.000 toneladas, pero se enfrenta a un mercado incierto por la llegada de producto exterior
El sector de la almendra andaluza afronta una campaña clave que, a pesar de que todo indica que habrá una buena cosecha, estará marcada por la incertidumbre comercial del producto que llega del exterior.
Y es que, a partir del próximo 1 de agosto, la entrada en vigor de la exención total de aranceles, tras el conflicto iniciado por Donald Trump, permitirá el desembarco en la UE de un contingente de unas 500.000 toneladas de frutos secos procedentes de Estados Unidos que, temen desde el sector andaluz, serán en su gran mayoría almendras.
«Será una irrupción masiva de frutos secos que, tememos, afectará mucho al mercado andaluz», lamenta Juan Carlos Gallego, gerente de Almensur, cooperativa andaluza dedicada a la manipulación y comercialización de almendra. Y es que, según los datos de la Agrupación de Exportadores de Almendra y Avellana de España, el contingente norteamericano de frutos secos equivale, prácticamente, al consumo anual de almendra de la UE, que se cifra en 487.000 toneladas.
A la llegada del producto norteamericano se suma, también, la pujanza de grandes productores de Portugal, que amenazan con aumentar la inestabilidad de los precios locales.
«Frente a esta presión, desde el sector queremos recordar que la almendra española es mucho mejor que la californiana», resume Gallego, que alude a condiciones de producción, pero también al sabor y la calidad. De hecho, el fruto seco de origen español tiene mejores características organolépticas, mayor contenido en aceites esenciales y menor huella de carbono, lo que la hace la elegida por muchos supermercados europeos para ofrecer en su formato natural. Sin embargo, la almendra californiana, que alcanza el 80% de la producción a nivel mundial, sigue siendo la más demandada para los formatos fritos y tostados, ya que su precio es menor.
Buenas previsiones de cosecha
La incertidumbre en el mercado contrasta con las buenas perspectivas en torno a la cosecha. Según los datos que manejan las organizaciones Asaja, COAG, Cooperativas Agro-alimentarias y Aeofruse, la producción superará las 135.000 toneladas, lo que supone un incremento del 6,6% respecto a la campaña anterior y de un 33% si se compara con la media de los últimos cinco años. En Andalucía, se producirán 46.749 toneladas, un 18% más que el año anterior, que fue muy malo, pues prácticamente no hubo almendra debido a las borrascas del mes de marzo de 2025, que acabaron con mucha de la flor que ya se veía en los árboles.

El notable crecimiento productivo de Andalucía se debe en gran parte a la entrada en rendimiento de 10.289 nuevas hectáreas, fruto del ‘boom’ de plantación del almendro vivido hace ocho-diez años, de las que más de 2.100 hectáreas son de regadío y se encuentran en Sevilla y Córdoba. Estas provincias, con mejores tierras y dotaciones de agua, se han beneficiado además del fin de un ciclo de sequía de casi diez años gracias a las intensas lluvias de otoño e invierno, asegurando un excelente estado de los árboles.
Heladas en Granada
Sin embargo, la realidad es muy distinta en la parte oriental de la región. Una severa helada tardía el pasado 31 de marzo, con temperaturas de hasta 6 grados bajo cero, ha fulminado entre el 80 % y el 90 % de la cosecha en el norte de Granada, afectando también a comarcas de Jaén, Almería y Málaga. El golpe es especialmente grave para el segmento de la agricultura ecológica, ya que el eje norte de Granada y sur de Almería concentra la mayor parte de esta superficie en la comunidad, como explica Juan Carlos Gallego. «La mayoría de almendra ecológica, que también es la que alcanza mayor precio en el mercado, se ha perdido», asegura.
A la presión de los mercados internacionales se suma una preocupante situación sanitaria en el campo. En las explotaciones de riego de Sevilla y Córdoba, el avance del gusano cabezudo está obligando a arrancar hectáreas de cultivo ante la drástica caída de la rentabilidad y la falta de productos fitosanitarios autorizados para combatirlo; una sangría que de momento se camufla estadísticamente solo por las nuevas plantaciones que ha entrado en producción en esta campaña. Mientras tanto, en el secano, la avispilla del almendro avanza sin freno: tras golpear Almería y Granada, ya ha entrado en Málaga y está a las puertas de hacerlo también en fincas cordobesas.
De hecho, desde Asaja Córdoba han solicitado a la Consejería de Agricultura la autorización excepcional de materias activas contra el gusano cabezudo, para que a su vez la petición sea trasladada al Ministerio de Agricultura. Además, reclaman ayudas específicas para los agricultores que han tenido que arrancar plantaciones, similares a las que el año pasado se pusieron en marcha para el mildiu que afectó a los viñedos y el algodoncillo en el olivar.