El colapso del arroz europeo amenaza con secar los humedales de todo el continente
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El colapso del arroz europeo amenaza con secar los humedales de todo el continente

El sector arrocero sevillano, junto al resto de países productores, recurre al Comité de las Regiones ante un mercado paralizado y parte de la cosecha anterior aún sin vender

13/07/2026 a las 06:30

El sector arrocero está llegando al límite, y la situación es «extremadamente grave» de cara a los próximos meses. Los países productores europeos, a través del grupo de trabajo del Arroz y el Copa-Cogeca, han alertado de la gravedad de la situación en todo el territorio comunitario: los silos abarrotados con grano de la campaña anterior, los precios en origen continúan por los suelos y la parálisis del mercado es total.

El origen de este colapso se encuentra en la ratificación que, el pasado 28 de abril, se hizo de la cantidad de arroz que podría entrar a través de los acuerdos EBA (todo menos armas). En concreto, este marco normativo permite la entrada libre de aranceles de hasta 562.000 toneladas de arroz procedentes de países en vías de desarrollo como Camboya y Myanmar, una cifra que incrementa en un 45% el promedio de los últimos diez años y que, a juicio del gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla, Eduardo Vera, es «una barbaridad».

«El año pasado ya introdujeron cerca de 560.000 toneladas, lo que ha roto el mercado por completo, tememos que este año será incluso peor», lamentan desde el sector. «No es que los precios estén bien o mal; es que no hay ningún interés por el arroz europeo porque los almacenes de los compradores están llenos de arroz barato». Esta asfixia comercial ya ha provocado que potencias productoras como Italia y Grecia hayan comenzado a reducir su superficie de cultivo ante la falta de rentabilidad.

Además, más allá del impacto económico, los arroceros advierten de que la desaparición del cultivo supondría una catástrofe ecológica para los Parques Naturales y Nacionales de Europa, ya que el arrozal actúa como el pilar hídrico y ambiental que sostiene la avifauna durante los meses de verano. «Entre 2010 y 2020, la UE ya perdió un 15% de su superficie de humedales debido al abandono de parte de la superficie de este cultivo», lamenta Eduardo Vera, que incide también en la difícil situación del cultivo por las severas restricciones en el uso de materias activas fitosanitarias, lo que resta competitividad.

Informe estratégico

Por todo ello, el sector arrocero, ante la «inacción» de la UE, que no escuchó sus demandas cuando reclamaron que se rebajase la cantidad autorizada de arroz asiático, ha recurrido al Comité Europeo de las Regiones. Este órgano consultivo, con especial implicación de su presidente, Alberto Cirio, y la colaboración del sector agrario, ha elaborado un informe estratégico dirigido a la Comisión Europea. El objetivo es lanzar una alerta clara: si no se modifica el rumbo de manera urgente, el abandono del cultivo será generalizado en la actual campaña y los humedales europeos se quedarán secos en la época estival, lo que supondrá un ‘antes y un después’ para el medioambiente europeo.

Cultivo de arroz / R. Doblado

Un sector estratégico

El informe recoge la necesidad de que la UE defina una «visión estratégica» para el sector arrocero de cara a 2030, que reconozca este cultivo como «sensible, estratégico y esencial» para la autonomía alimentaria.

La premisa fundamental es que sin producción arrocera europea no existe una seguridad alimentaria real ni resiliencia territorial, especialmente porque en muchas regiones mediterráneas el arroz no cuenta con una alternativa agronómica o económica viable. En el caso de España (que aporta una cuarta parte de la producción comunitaria de arroz cáscara, liderada por Sevilla) el cultivo resulta clave para el sostenimiento de cooperativas, industrias locales y humedales de altísimo valor ecológico, como el entorno de Doñana. Por ello, se propone integrar el arroz en una estrategia conjunta de cultivos mediterráneos sensibles de regadío (como el tomate de industria, los cítricos o el aceite de oliva) para hacer un frente común ante la escasez de agua y la pérdida de rentabilidad.

Para garantizar la competitividad económica a largo plazo frente al encarecimiento de los costes y la fuerte competencia exterior, desde el sector insisten en que es imprescindible mantener un apoyo específico y estructural dentro de la PAC a través de pagos acoplados estables y ayudas que compensen los sobrecostes hídricos y energéticos.

El sector denuncia que los mecanismos actuales de salvaguardia comercial son lentos e insuficientes, como demostró la anulación judicial de los aranceles impuestos en 2019 al arroz de Camboya y Myanmar bajo el régimen preferencial «Todo menos armas» (EBA). En este sentido, exigen que la UE debe aplicar de forma efectiva el principio de reciprocidad mediante «cláusulas espejo» y controles homogéneos en las fronteras, evitando exigir mayores requisitos ambientales o fitosanitarios a los productores europeos mientras se permite la entrada de arroz importado con estándares inferiores.

Entre otros aspectos, también se reclama una normativa europea que haga obligatorio e inequívoco el etiquetado de origen por país en el arroz, permitiendo al consumidor diferenciar el producto comunitario y valorar sus estrictos estándares sanitarios frente al de terceros países, muchos más laxos también en el terreno laboral.

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