Sevilla produce el mejor arroz pero no consigue venderlo: la paradoja que explica la crisis del sector
El grano de terceros países (Camboya y Myanmar) satura el mercado, y el sector teme que llegue aún más arroz de Mercosur y la India
En las últimas semanas se ha hablado de que el acuerdo con Mercosur, que ahora será estudiado por el Tribunal Superior de Justicia Europeo, será perjudicial para varios sectores andaluces entre los que figura el arroz.
En concreto, el acuerdo permitiría la entrada de 60.000 toneladas de arroz de los países del Mercosur a la Unión Europea el primer año. Sin embargo, la duda está en qué pasará a partir de ese primer año de aplicación. «¿Qué va a pasar a partir de ahí, se volverá a priorizar otros sectores antes que el agroalimentario?», se pregunta Vera, que pone dos cifras sobre la mesa: Brasil tiene dos millones de hectáreas de arroz, un millón y medio de ellas de regadío. «Solo con el excedente de la cosecha de Brasil se podría abastecer a todo el mercado europeo», asegura.
No obstante, y aunque reconocen estar «muertos de miedo», los arroceros consideran que, ahora mismo, el acuerdo con Mercosur supone «el menor de sus problemas». Y es que el arroz que acabaron de recolectar en noviembre no es que esté teniendo precios bajos, «sino que ni siquiera está teniendo precio». «No hemos podido vender nuestra cosecha, el mercado está saturado de arroz malo procedente, sobre todo, de Camboya y Myanmar», asegura el gerente.
Un acuerdo EBA muy lesivo
En virtud del acuerdo EBA (todo menos las armas), las importaciones de arroz llegadas de los países asiáticos no han parado de crecer. Cuando se puso en marcha dicho acuerdo, importaban alrededor de las 40.000 toneladas. A 31 de diciembre de 2025, se han importado más de 550.000 toneladas de Camboya y Myanmar a la Unión Europea. «Esta cifra son dos años de consumo de arroz en España», sitúa Eduardo Vera.
A pesar de las numerosas peticiones del sector arrocero para que se activen, de nuevo tras varias años en vigor que acabaron en 2019, las cláusulas de salvaguardia que eviten esta llegada «masiva» de grano asiático, la Comisión Europea decidió en diciembre que se activaría un ‘tope’ de 562.000 toneladas, «una barbaridad», a juicio de Eduardo Vera. «El argumento es que estamos ayudando a estos países a democratizarse, pero lo cierto es que se está haciendo sobre nuestras espaldas», lamenta.

Impacto medioambiental
El representante de los arroceros recuerda que estos países utilizan productos fitosanitarios prohibidos en la UE en sus cultivos, tienen una regulación laboral casi inexistente y ningún criterio medioambiental. «La Unión Europea es hipócrita, estamos vendiendo en nuestro territorio productos que no cumplen con la normativa europea», acusa.
En el aspecto medioambiental, precisamente, Eduardo Vera reprocha que los arrozales juegan un papel fundamental en los humedales y parques naturales, cuya desaparición ha alcanzado el 15% en los últimos años. «El arroz es lo único que le da agua en los meses de verano, es un pilar fundamental. Acabando con el arroz europeo, también perjudican el paisaje», asegura.
Por si fuera poco, la Comisión Europea y la India siguen negociando un acuerdo comercial que puede dar el «golpe» definitivo al arroz sevillano. Aunque las autoridades europeas se han comprometido a tratarlo como «producto sensible», lo cierto es que tanto la India como Pakistán, en proceso también de cerrar acuerdo comercial con la UE, son potencias arroceras.
Se da la paradoja de que «no hay operaciones de venta» de arroz sevillano, en un mercado saturado de arroz de terceros países, justo el año en el que, al fin, tras varios años de sequía, se ha podido sembrar la totalidad de la superficie arrocera de las marismas del Guadalquivir: 36.500 hectáreas y unas 300.000 toneladas en una campaña agronómicamente buena, pero comercialmente muy mala. «Aún no sabemos qué vamos a hacer con nuestro arroz», lamenta Eduardo Vera