
La avispilla pone en jaque a los castaños de la sierra de Ronda
La Consejería y el Ifapa han elaborado un díptico para explicar el procedimiento a seguir para realizar de forma correcta las sueltas de Torymus sinensis
Los agricultores de la serranía de Ronda están preocupados por uno de sus principales recursos, el castañar. Actualmente existe una importante amenaza que pone en peligro sus árboles. Se trata de un insecto de origen asiático, no mayor de 3 mm, que lleva por nombre avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus).
Por ello, desde su aparición, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, y el Centro Ifapa de Málaga han llevado a cabo diferentes actuaciones e investigaciones para su control, recogidas dentro del proyecto «Control de la plaga de la avispilla del castaño. Seguimiento, evaluación y nuevas propuestas».
Actuaciones de la Consejería
Con el fin de contribuir a mejorar la eficiencia de estas actuaciones, la Consejería y el Ifapa han elaborado un díptico en él se explica de forma breve el procedimiento a seguir para una correcta realización de las sueltas, así como algunas recomendaciones que contribuyen a incrementar su eficacia.
Asimismo, la Junta tiene prevista la liberación este año de 127.300 individuos de T. sinensis en un total de 675 localizaciones. A esto habrá que añadir las que realicen cooperativas y particulares al amparo de la reciente liberalización del comercio de este insecto auxiliar.
¿Cómo controlar la avispilla?
Los resultados de las investigaciones ponen de manifiesto que en la actualidad el nivel de daño no es igual para todas las variedades de castaño. Así, mientras las variedades tempranas y los árboles no injertados son muy sensibles, la variedad pilonga, mayoritaria en Málaga, ha mostrado hasta ahora un cierto grado de resistencia.
Por otra parte, como aseguran los investigadores, la protección que confiere la agalla al insecto-plaga hace que los tratamientos insecticidas sean «inútiles, siendo el control biológico el único método eficaz».
En el caso de la avispilla este control lo ejercen otros insectos capaces de parasitarla. Los primeros aliados fueron reclutados «rápidamente»: llegaron procedentes de agallas nativas presentes en los bosques de quercíneas (encinas, quejigos y coscojas principalmente) del entorno.
Se trata de parasitoides, que es como se denomina a este tipo de enemigos de las avispillas, de los cuales se han identificado un total de 19 especies, que en su conjunto llegan a parasitar algo menos del 20% de la población de la plaga.
Eficacia limitada
Sin embargo, la eficacia de esta rica comunidad es «limitada y no logra alcanzar niveles compatibles con una rentabilidad económica del cultivo».
Por ello, el sector del castaño solicitó ya en 2014 a la Consejería la liberación del parasitoide exótico Torymus sinensis, que había mostrado resultados positivos en otros países europeos.
Según la Consejería, desde entonces se han liberado un total de casi 200.000 individuos de este parasitoide en sucesivas sueltas anuales que se iniciaron en 2015 en 11 localizaciones y se han ido incrementando hasta alcanzar las 650 en 2019.
Presente en los castañares de Málaga
En la actualidad los reconocimientos llevados a cabo por el Ifapa muestran que «la avispilla se ha establecido en la práctica totalidad de los castañares de Málaga y que su número se ha incrementado exponencialmente».
Sin embargo, como afirman los investigadores, no se aprecian aún resultados en lo que se refiere al control del daño. La experiencia en otros países indica que no se alcanza un nivel aceptable de control local hasta transcurrido al menos cuatro años desde la suelta.
Aparición y origen de esta plaga
Desde su aparición en 2014 el área afectada ha ido en aumento hasta alcanzar en la actualidad a la totalidad de los castañares de Málaga.
Al respecto, los investigadores destacan que sus efectos son muy llamativos al producir en el árbol unas estructuras de tipo tumoral denominadas agallas, que tienen forma redondeada, de 5 a 20 mm de diámetro y color rojizo o verde, marrones cuando se secan.
Éstas se cuentan por miles y afectan al normal desarrollo de los brotes y repercuten de forma negativa en la producción de castaña.
Ademas, se trata de una especie cuyas poblaciones la constituyen exclusivamente hembras que emergen de las agallas en julio e infestan las yemas de los brotes nuevos, brotes sobre los que se desarrollará hasta producir nuevas agallas en la primavera siguiente.