Estos son los productos que tienen aceite de girasol y pueden subir de precio los próximos días
Guerra de Ucrania

Estos son los productos que tienen aceite de girasol y pueden subir de precio los próximos días

Los dulces industriales, el tomate frito, la mayonesa o las conservas son algunos de los productos que contienen esta grasa vegetal

11/03/2022 Actualizado a las 21:39

El mundo se encuentra en alerta ante la escasez de aceite de girasol, un producto que, en la mayoría de los casos, podría suplirse con otros que tienen la misma finalidad. En el caso de que lo que se busque sea un aceite para fritura, son múltiples las alternativas que podrían encontrarse (aceite de coco, aceite de oliva, aceite de orujo de oliva…). Pero ¿qué ocurre con aquellos productos elaborados que incluyen el aceite de girasol entre sus principales ingredientes? ¿También subirá su precio? ¿De qué productos se trata?

Llegados a este punto, lo cierto es que miles de productos podrían comenzar la escalada de precios en los próximos días o incluso en las próximas horas, llegando incluso a agotarse si su producción se viese muy afectada por la escasez de este bien. Así, a medida de que pasen los días y continúe el conflicto bélico, los productores se verán obligados a incrementar los precios, reformular las recetas de sus productos y a elaborarlos con alternativas más caras y, quizás, menos saludables, pero ¿te imaginas que tu bollo, tu muesli o tus sardinas preferidas ya no sepan como siempre?

Las conservas, los productos de panificación (bollería, pastelería, panes de molde,) gran parte de los snacks, las salsas (mayonesas, tomate frito, kétchup…), los platos elaborados y listos para consumir (paellas, arroces de otros tipos, lasañas…) son algunos de los productos que sufrirán la falta de aceite de girasol.

¿Qué productos están «en peligro»?

Algunas conserveras ya han puesto el grito en el cielo asegurando que solo tienen aceite de girasol para las próximas tres semanas. Según datos del sector, la industria conservera española emplea unas 98.000 toneladas de aceites anualmente, la mayoría de girasol: el 56%. 

Pero no todo está perdido, en el mercado existe una gran variedad de conservas bañadas en aceite de oliva u otros aceites vegetales, si bien, muchos de los mejillones, las sardinas, el bonitos, las zamburiñas y otros pescados que se presentaban como una de las opciones más económicas podrían tener los días contados.

Conservas / Agrónoma

Los dulces industriales (bollería, pastelería, pan de molde, muesli) son otros de los principales perjudicados. A pesar de estar caracterizados por poseer una alta cantidad de calorías concentradas en un escaso volumen, su demanda es imparable. Ahora, ante la complicada situación existente, se podría racionalizar su venta o podrían producirse cambios en su elaboración, quien sabe, quizás muchos de sus productores den el salto del aceite de girasol al aceite de oliva, apostando por esta opción para garantizar su producción.

Hay que recordar que los expertos aseguran que las grasas saturadas en el aceite de girasol se reducen a un 12% y en el de oliva a un 15%, por lo que ambos se presentan como las opciones más viables para la elaboración de cualquier producto, en detrimento de aceites como el de coco, colza, etc.

Salsas y snacks

Si eres un amante de las salsas deberías apresurarte y comprar refuerzos para tu despensa. El kétchup, el tomate frito, la salsa pesto, la salsa napolitana, entre otras muchas llevan girasol entre sus componentes, por lo que su sabor, tal y como lo conoces, podría estar en peligro de extinción. Incluso la mayonesa, conocida tradicionalmente por su elaboración con aceite de oliva, sufre este mal. El alioli también sería otra de las salsas afectadas, al estar elaborada con una gran cantidad de esta grasa vegetal  (hasta un 81% en algunos casos).

Todo apunta a que los gusanitos, las patatas fritas, los revueltos de frutos secos, entre otros snacks y aperitivos, también se verán afectados por la crisis bélica y subirán su precio.

El problema estaría en el etiquetado

En el caso de que las industrias alimentarias optasen por encontrar una solución a esta carencia y apostasen por incluir otra alternativa en lugar del aceite de girasol, el principal problema llegaría a la hora de tener que modificar los etiquetas, donde por ley deben ir reflejados los componentes con los que se han elaborado los productos. Esta acción requeriría una rápida modificación de la normativa para poder combatir con presura la situación actual.

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