¿Qué enfermedades afectan al mango durante su floración?
Sanidad vegetal

¿Qué enfermedades afectan al mango durante su floración?

La RAIF ha afirmado que «las parcelas que han presentado síntomas la pasada campaña deben ser objeto de especial vigilancia»

19/03/2020 Actualizado a las 12:01

La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía (RAIF) ha analizado las principales enfermedades que afectan al mango durante su floración y ha hecho una serie de recomendaciones para proteger el cultivo.

En este sentido, ha detallado que «son tres las principales enfermedades que afectan al cultivo del mango durante la floración: el oídio, la necrosis apical bacteriana o bacteriorsis, y la malformación floral causada por el hongo Fusarium mangiferae y otras especies del mismo género».

Enfermedades y prevención

Desde la RAIF han incidido en que el oídio del mando presenta los síntomas típicos de todos los oídios, es decir, polvo blanco en las hojas, en las inflorescencias y también en los frutos; este polvo es el micelio del hongo.

Por ello, han destacado que «es importante que el cultivo esté protegido durante la floración, porque puede ocurrir que las flores no lleguen  a abrirse y se caigan, causando un descenso importante en la producción».

Asimismo, han explicado que las condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de esta enfermedad se producen con temperaturas comprendidas entre los 10-31ºC y con una humedad relativa de 60-90%.

En este contexto, la Junta ha destacado que «las parcelas que han presentado síntomas la pasada campaña deben ser objeto de especial vigilancia porque el inóculo ya está presente y va a producir la enfermedad cuando se den las condiciones citadas anteriormente».

Grado de susceptibilidad

La Red de alerta ha hecho especial hincapié en las diferencias, en cuanto al grado de susceptibilidad, según sea la variedad. Asegurando que «hay que extremar las precauciones Sensation y Tommy Atkins porque son muy susceptibles, Keitt es medianamente susceptible y Kent es considerada poco susceptible».

Asimismo, han recordado que «es importante también que la plantación se encuentre en buen estado vegetativo, con un plan de abono correcto, y que tenga una poda que permita la circulación del aire dentro del árbol. Estas medidas ayudan a que la planta sea más resistente a la enfermedad». Por ello, recomiendan retirar y destruir las partes afectadas para disminuir la cantidad de inóculo en la parcela.

Respecto a la malformación, han asegurado que «afecta tanto a los brotes vegetativos como a los florales. Sin emabargo, en el segundo caso, se va a producir una merma de producción porque las inflorescencias serán más cortas, más ramificadas, con ejes más gruesos de lo normal y las flores abortarán o cambiarán de hermafroditas a masculinas».

Si bien, como han explicado, «al final estas inflorescencias madurarán y permanecerán secas en las ramas siendo una fuente de posteriores infecciones».

Las esporas del hongo se trasmiten principalmente por el viento, los trabajadores pueden hacerlo también en su ropa o en las herramientas de poda, han afirmado. Además, detallan que «el ácaro aeriófido puede hacerlo dentro de un árbol y, existen citas bibliográficas, de que trips de los géneros Frankiniella y Scirtothrips pueden ser también agentes transmisores de este hongo».

Prevención

Desde la RAIF, aseguran que «la manera más eficaz para evitar la malformación consiste en podar las partes afectadas por debajo de la madera de dos años de edad, es decir, ramas que ya no tienen hojas y dejar los restos de poda envueltos en plásticos de 400 galgas durante el verano para que actúe el calor; luego se pueden incorporar al suelo».

Finalmente, han recomendado que «los operarios usen monos desechables en las tareas de poda entre parcelas y que desinfecten las herramientas de poda al cambiar de árbol, con lejía comercial diluida a la mitad. También es importante la desinfección de las cajas utilizadas para la recolección», han concluido.

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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