
El melón de Sanlúcar que los fruteros buscan como el oro: «Tiene un sabor único»
El melón de la variedad Júcar tiene unas características únicas influidas por el suelo en el que se cultiva, de carácter salino
Con un olor dulzón, un color amarillo y una carne entre blanca y pálida, el melón que se cultiva en el entorno de Sanlúcar de Barrameda es una joya que se disputan todas las fruterías, y más ahora, cuando la fruta veraniega apetece más que nunca.
Y es que el cultivo del melón de la variedad Júcar es único y tiene a la Colonia Agrícola Algaida como epicentro. De allí sale esta fruta que, con un dulzor excepcional, destaca por un detalle muy ‘vistoso’: el llamativo rabo verde que lo diferencia de otro tipo de melones redondos, como los de la variedad Galia.
Sus características únicas
Pero, ¿por qué es tan apreciado? «Tiene un sabor único, un dulzor influido por el suelo arenoso, rico en salinidad, en el que se cultiva», aseguran los agricultores de la zona. Además, posee una textura carnosa y su tamaño, alrededor de un kilo y medio, lo hace perfecto para familias pequeñas o, incluso, personas que viven solas.

Así se cultiva
Una de las cooperativas que se dedica a su producción es la Cooperativa Virgen del Rocío, que ha trabajado en que sean plantas tutorizadas, es decir, con las plantas guiadas, a través de un alambre, para que no crezcan en el suelo.
Eso sí, el melón propio de Sanlúcar tiene un ‘hándicap’ que, sin embargo, lo hace aún más apreciado en el mercado: no se mantiene demasiado a largo plazo en el transporte, por lo que se distribuye sobre todo en la provincia de Cádiz, el resto de Andalucía y, puntualmente en otras ubicaciones como Madrid.
Hay que aprovechar, porque la temporada del melón Júcar es corta, siendo su mejor época hasta julio. Todo un tesoro gastronómico que merece la pena buscar en las fruterías locales.