La desconexión con la industria y el canal Horeca deja a la patata sevillana al borde del abismo: «Si esta campaña no es buena, desaparecemos»
Los productores alertan de una caída drástica de la superficie, la pérdida del mercado europeo y la preferencia de ciertos sectores por la patata vieja francesa
El sector de la patata en España, con la provincia de Sevilla como uno de los principales polos de producción, ha vivido en los últimos años una caída drástica de la superficie, pasando de las 250.000 hectáreas que se sembraban en los 90 a apenas 60.000 hectáreas registradas por el Ministerio de Agricultura y que, según el sector, son incluso menos: apenas 40.000 hectáreas, lo que supone una caída de hasta el 25% de la superficie de patata para esta campaña. Así lo detalló Javier Boceta, director de Meijer Ibérica, durante el Congreso de la Patata, que reunió en La Rinconada a gran parte del sector agrario.
El motivo de este desplome es económico. Al inicio de la campaña, la industria propuso contratos con bajadas de precio inasumibles para los agricultores, lo que provocó una renuncia masiva a la siembra. «Veremos en unos meses si realmente sirve la patata francesa almacenada durante meses en las cámaras o si se ven obligados a dejar de freír», advertía Boceta, señalando que, si bien el abastecimiento para consumo fresco está garantizado, el suministro industrial pende de un hilo.
Y es que, precisamente la «incapacidad de conectar» con los mercados centrales, la industria y el canal Horeca, son los grandes puntos débiles del sector de la patata. «Si bien los supermercados han aprendido a valorar el producto nacional, los mercas y, por tanto, gran parte de las fruterías tradicionales, siguen comercializando patata vieja francesa durante todo el año», detallaba Boceta.

Caída de las exportaciones
Otro de los frentes a los que se enfrenta el sector es la Si hace unos 1caída de las exportaciones.5 años, Alemania era un mercado fundamental para los productores de patata andaluces, ahora se ha perdido esa posición de ‘dominio’ en el mercado europeo, donde Egipto se ha consolidado como el gran proveedor, acaparando una cuota del 57% de la patata que comercializa en la UE y utilizando puertos italianos, mucho más ‘laxos’ en inspecciones, como puerta de entrada.
«Hemos constituido una Unión Europea que ha dejado de comprarle a sus socios», lamenta Boceta. Esta presión, sumada a la capacidad de almacenamiento en cámaras frigoríficas del norte de Europa, ha desplazado a la patata nueva sevillana de sus nichos tradicionales».
Mercado nacional
En el mercado nacional también sigue habiendo patata vieja francesa. En concreto, en el mes de junio del año pasado, la convivencia en el mercado fue de un 70% de patata nueva frente a un 30% de vieja, un solape que castiga los precios del agricultor local. «España debe intentar frenar la entrada de patata vieja en mayo», sostiene Boceta, recordando que solo en septiembre de 2024 entraron más de 110.000 toneladas de producto importado. También viene producto de Israel, aunque en cantidades mucho más controladas e incluso, bienvenidas por el sector, que lo utiliza como ‘puente de transición’ entre la patata verdete y la de temporada.
Por todos estos factores, el futuro del del sector en España depende de que esta campaña se logre «una rentabilidad digna». «Si no lo logramos, será muy difícil que el campo levante cabeza tras esta histórica caída de la superficie cultivada, podremos incluso desaparecer», lamentaba el director de Meijer Ibérica.