Antonio de Mora: «La aceituna de mesa no está recibiendo trato justo de las Administraciones»
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Antonio de Mora: «La aceituna de mesa no está recibiendo trato justo de las Administraciones»

El secretario general de Asemesa responde ante la delicada situación de la aceituna de mesa

13/01/2025 a las 07:00

Antonio de Mora es el secretario general de Asemesa, la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, una entidad que representa al sector desde hace más de 90 años. De Mora trabaja para fortalecer la posición de la aceituna de mesa española en el mercado global.

El sector de la aceituna de mesa, junto con el del aceite de oliva, el vino de Jerez y el vino de Rioja, es pionero en exportación. Estaba ya presente en numerosos países muchos años antes de la existencia del ICEX, incluso de su antecesor, el INFE – Instituto Nacional de Fomento de la Exportación -, y mucho antes de que se hablara de internacionalización.
La aceituna de mesa tiene una gran importancia económica y social, especialmente en las zonas productoras de Andalucía y Extremadura, y más aún en sus áreas rurales, donde a menudo es la única o una de las pocas alternativas económicas. Este sector depende en gran medida de los mercados exteriores, ya que alrededor del 70% de su producción se comercializa fuera de España, en unos 150 países.

-¿Cómo puede ser que un sector tan importante para la economía rural de España, que tiene tanto peso en la exportación, no reciba el apoyo que merece por parte de las Administraciones?

Desde principios del siglo pasado, cuando se generalizó la exportación, la industria de aceituna ha generado mucha riqueza, empleo y divisas. Su tradición exportadora es su rasgo más característico. Tanto es así que su asociación representativa, ASEMESA, de la que me enorgullece formar parte, se denomina Asociación de Exportadores e Industriales, reflejando la importancia de la vertiente exportadora.

Por todo lo anterior, no es justo el trato que está recibiendo el sector por parte de la mayoría de las Administraciones y, especialmente, de la UE. Muchas buenas palabras e intenciones, pero casi ningún apoyo real. Lo último ha sido la exclusión de la aceituna de los beneficios del Tratado Mercosur, mientras se liberaliza el mercado de la UE para nuestros competidores, como Argentina. En lenguaje popular, una puñalada por la espalda.

En siete años, el arancel de entrada en la UE para la aceituna de Mercosur pasará del 12,8% al 0%, lo que permitirá a Argentina competir con nosotros en España y en cualquier país de la UE. Sin embargo, España seguirá pagando un arancel de entrada en Mercosur del 12,6%, ya que la UE aceptó que la aceituna es un producto sensible para Argentina. Esto significa que no podremos competir con Argentina en ningún país de Mercosur, como Brasil, uno de los grandes mercados mundiales.

Esto se debe a varias razones. Somos un sector pequeño y mucho más en Europa donde hay intereses mucho más importantes. La UE esta dirigida por funcionarios burócratas absolutamente alejados de la realidad económica de las regiones y sectores a los que desconocen totalmente. Y, muy importante, nuestros políticos solamente atienden las demandas de los sectores primarios, agricultores y ganaderos, y rara vez de la industria y si el campo no se moviliza poco puede hacer la industria. El ejemplo más reciente es el de los aranceles de EEUU a la aceituna negra que salvo excepciones sigue siendo considerado como un problema de la industria pero no del agricultor y hasta que éste no vea que le afecta en el precio seguirá igual.

-¿Por qué se permite que los competidores de España, como Argentina y Egipto, tengan ventajas comerciales en detrimento del sector, que sigue sin recibir el apoyo necesario para mantener su competitividad?

Por las mismas razones anteriores. Esto es aún más grave porque Egipto, uno de nuestros principales competidores, verá reducido su arancel a cero en 2027 gracias a su acuerdo con Mercosur, lo que incrementará sus exportaciones a Brasil, sin que España pueda competir.
Este es otro ejemplo de la falta de sensibilidad de la UE y de la mayoría de nuestras Administraciones hacia nuestro sector. A la Comisión de la UE poco le ha importado que llevemos sufriendo los aranceles de EE.UU. a la aceituna negra desde 2018, habiendo perdido casi todo ese mercado, lo que ha supuesto una pérdida de exportaciones de 280 millones de euros.
La UE no solo no ha tenido la menor voluntad de compensar al sector por estas pérdidas, sino que ha aceptado abrir el mercado de la UE a nuestra competencia y mantener el de Mercosur cerrado para la aceituna de España. Esta falta de apoyo y sensibilidad por parte de las Administraciones públicas no solo pone en riesgo la competitividad del sector, sino también su capacidad para seguir generando empleo y riqueza en las zonas rurales de España.

-¿No considera que esta falta de apoyo no solo pone en peligro la competitividad del sector, sino también el empleo y la economía de las zonas rurales que dependen de él?

Debido a la dependencia del sector de la exportación, el reto principal de la aceituna de mesa es, sin duda, la competitividad. Nuestros principales competidores son Egipto, Turquía y Marruecos, además de otros como Argentina. Los tres primeros están cada vez más presentes en los principales mercados consumidores, quitando cuota a España, que ve cómo se debilita su posición de liderazgo mundial día a día. A pesar de los desafíos, la industria de la aceituna de mesa continúa innovando y adaptándose, demostrando su resiliencia y capacidad para competir en el mercado global. Mantener esta posición es el gran reto de nuestro sector, pero desgraciadamente no luchamos solo contra los países competidores, sino también contra algunas de nuestras Administraciones, como la Comisión de la UE.

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