La siembra de remolacha azucarera en Andalucía finaliza «sin incidencias»
La RAIF asegura que la presencia de plagas y enfermedades en estas fechas es «practicamente nula»
La siembra de remolacha azucarera en Andalucía está «muy avanzada, prácticamente finalizada», según ha explicado la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía. Cabe destacar que este año la superficie de cultivo es superior a la de la campaña anterior.
En este sentido, detalla que la «mayor» parte se ha sembrado en el mes de noviembre, y «tan solo» quedan las siembras más tardías, que suelen realizarse como muy tarde en enero. Además, la preparación del terreno para la siembra ha transcurrido «sin incidencias».
Además, el algodón, que es uno de los principales cultivos precedentes de la remolacha, ha tenido una recolección «rápida y temprana».
Al respecto, la RAIF asegura que a finales de octubre estaba ya casi toda la superficie de algodón cosechada, y esto ha permitido realizar las labores presiembra de remolacha en fechas adecuada, con tiempo «suficiente».
Presencia de plagas y enfermedades
En estos momentos, afirma, con una fenología dominante de 9 hojas desplegadas (BBCH:19), y las últimas parcelas aún por sembrar, las principales operaciones realizadas sobre el cultivo han sido tratamientos herbicidas.
En cuanto a la incidencia de plagas y enfermedades, la RAIF ha señalado que en estas fechas es «practicamente nula».
No obstante, entre los principales patógenos que pueden afectar al cultivo en primeros estadíos de desarrollo, se encuentran: caracoles y babosas, pájaros y roedores, gusanos grises, gusanos de alambre, mosca y cleonus, y entre las enfermedades cercóspora de invierno y mal de pie.
Recomendaciones para llevar a cabo la siembra
En este marco, con el objeto de conseguir una mejor producción de remolacha, desde la Junta de Andalucía recomiendan realizar un alzado profundo (entre 35 y 45 centímetros) para enterrar los restos del cultivo anterior, para facilitar un excelente desarrollo radicular y poder retener la mayor cantidad posible de agua de lluvia.
Asimismo, «la labor de alzado se completa con uno o dos pases de grada o cultivador, según las necesidades del terreno, con el objetivo de desmenuzar los terrones formados en el alzado», aconseja la RAIF.

Al respecto, señala que las lluvias otoñales «han acompañado», en la segunda quincena de octubre se registraron unos 33 mm, y noviembre finalizó con un acumulado de unos 90 mm. Estas lluvias de octubre y noviembre han caído «de forma adecuada, siendo favorables para la nascencia de la remolacha», destaca.
No obstante, ahora en invierno, el cultivo precisa menos agua, pare que vaya profundizando la raíz, y un exceso de humedad puede ser desfavorable. En lo que llevamos de diciembre han caído en torno a los 30 mm.