Estas son las plagas que acechan actualmente a la zanahoria andaluza
La RAIF asegura que una de las plagas que mayor está influyendo en este cultivo son los nemátodos
En Andalucía, en los últimos años, se están sembrando anualmente unas 3.000 ha de zanahoria, de las cuales algo más de 2000 ha (68%) se encuentran en la provincia de Cádiz, y unas 900 ha (28%) en Sevilla. En el resto de provincias andaluzas, este cultivo es muy residual, no superando, en ninguna de ellas, las 100 ha.
En la anterior campaña (2021-2022), los rendimientos medios obtenidos en la provincia de Cádiz fueron de 55 Tm/ha, mientras que en Sevilla estuvieron en torno a las 45 Tm/ha, según datos de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural.
Previsiones para esta campaña
Esta campaña, debido a la escasez de precipitaciones, la superficie sembrada de este cultivo es mucho menor que la habitual por estas fechas, sobre todo en Sevilla, donde las dotaciones de agua para el regadío se han visto mermadas por la sequía.
Según detalla la RAIF en un comunicado, este cultivo se siembra habitualmente entre septiembre y enero, recolectándose entre febrero y junio. En las distintas zonas productoras de Andalucía, este cultivo no suele sufrir en exceso de plagas y enfermedades.
Sin embargo, en algunos suelos y en años con adversa climatología, estas pueden hacer acto de presencia en mayor medida de lo habitual, repercutiendo en los rendimientos finales del cultivo. Es por lo que la RAIF recomienda, en estos casos, prestar una especial vigilancia sobre el cultivo, con el objetivo de controlar a tiempo dichos fitopatógenos.
Principales plagas y enfermedades
Las principales plagas y enfermedades que, de darse las condiciones ambientales idóneas, podrían afectar o atacar al cultivo en estos momentos son las siguientes:
Los gusanos grises (Agrotis spp.) son larvas y orugas de lepidópteros que roen el cuello de las plántulas de zanahoria, y a veces hasta la raíz, cortándolas y provocando su muerte; permaneciendo en el suelo o bajo las hojas secas durante el día.
Por otro lado, se encuentran los gusanos de alambre (larvas del coleóptero Agriotes spp), de la familia de los Elatéridos, y atacan a las raíces de las zanahorias produciendo galerías que, a menudo, son vías de entrada para otros patógenos (podredumbres).

Una de las plagas que mayor está influyendo en este cultivo son los nemátodos, siendo, en ocasiones, un factor limitante para su establecimiento en el terreno debido a la repetición de cultivos sensibles. Los síntomas en plantas atacadas son un follaje muy reducido y hojas de color rojizo; en las raíces reducen su tamaño, se bifurcan y suelen provocar una cabellera de raicillas oscuras.
Alternaria y oídio
La alternaria (Alternaria dauci) es un hongo que ataca a diversas especies vegetales, entre ellas la zanahoria, a la que daña en su parte aérea provocando una depreciación en hojas, con manchas que van del color tabaco al negro, dependiendo de las condiciones en las que se produzca. Cuando las condiciones son propicias, la evolución de la enfermedad es muy rápida, pudiendo afectar a toda una parcela en pocos días.
Las temperaturas a las que puede desarrollarse la alternaria van de los 10ºC a los 35ºC, viéndose favorecida por condiciones de humedad y por condensación de agua en las hojas.
El oídio (Erysiphe spp.) provoca un micelio blanco en hojas que posteriormente van cubriendo el follaje de forma homogénea. Es un hongo que aparece normalmente cuando la zanahoria ha alcanzado ya cierta madurez.
Como método de control químico, a diferencia de otros hongos, el oídio tiene un tratamiento preventivo y de choque bastante eficaz a base de Azufre. Otros métodos de control serían el empleo de variedades resistentes y la eliminación de las malas hierbas.
Expansión de la rizoctonia
Las condiciones climáticas óptimas para el desarrollo de rizoctonia (Rhizoctonia solani) son suelos húmedos y temperaturas comprendidas entre los 15 y 26ºC. Produce en las raíces lesiones localizadas y en el centro de la mancha ligeramente hundida se aprecia el micelio rojizo.
La RAIF recomienda intervenir cuando existan plantas con síntomas y cuando las condiciones sean favorables para su desarrollo, tales como una alta humedad en suelo. Este hongo se dispersa a través de la lluvia y el viento y se conserva en los restos vegetales y el suelo.