Aburrido, insustancial y dirigido a los planos de televisión, braman sus críticos. Seguro, moderno y estético, replican los partidarios. El circuito desmontable de Valencia se ha convertido en una fuente de debate para los puristas de la Fórmula 1. El proyecto cumple su cuarto año y, en un mundo de intereses cruzados, choca en rivalidad con el trazado catalán de Montmeló. En plena migración de la F-1 hacia Asia y Oriente Medio, cada circuito pasa revisión anual a los ojos de Bernie Ecclestone. El diseñador y ejecutor del trazado, el ingeniero sevillano José Luis Manzanares, repasa para ABC la singladura de la pista levantina.
Manzanares compite contra un monstruo, el arquitecto alemán Herman Tilke, el promotor de cámara de Ecclestone y autor de todos los circuitos de Fórmula 1 levantados en los últimos tiempos. También el de Valencia, aunque aquí tuvo que cuadrar sus planos con la propuesta de Manzanares.
«¿Circuito aburrido? Para nada. No es un problema de Valencia que no haya adelantamientos, sino de todos los circuitos de hoy. A no ser que llueva o, como ahora, se aplique el sistema del alerón móvil, es casi imposible adelantar en la Fórmula 1», defiende su obra Manzanares.
3.648 cambios de marcha
Las cifras revelan que los pilotos emplean el 59 por ciento del tiempo por vuelta en pisar el acelerador. Y que extraen la mayor velocidad del coche en 315 kilómetros por hora al final de la recta de 900 metros entre las curvas 10 y 12. Junto a eso, la mezcla lenta: las estrellas del volante deben cambiar 64 veces de marcha en cada vuelta para completar un total de 3.648. Es el segundo circuito con más querencia a las marchas del Mundial, detrás de Singapur. Y el tramo más lento baja a 65 kilómetros hora en el giro 8. Valencia, considerado un trazado lento y de media carga aerodinámica, es el escenario con más curvas del Mundial (25).
«Valencia sólo tiene un hándicap —cuenta José Luis Manzanares—. Son los muros de hormigón. Aunque el ancho de pista me parece superlativo para un circuito urbano (12+2 y 13+2 metros), el hormigón inhibe a los pilotos a la hora de tomar riesgos. Es natural. Si en vez de hormigón, ven césped se vuelven más ambiciosos».
El año pasado Mark Webber salió volando por los aires en una de las imágenes de la temporada. Accidente sin daño para el australiano, aunque pavoroso a primera vista. «En Valencia prima la seguridad —matiza el ingeniero—. Antes de su estreno, realizamos simulaciones de accidentes cada dos metros para evitar riesgos. A mayor velocidad de impacto, se colocan más protecciones. Valencia tiene muy buenas escapatorias».






