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En un perfecto inglés, fruto de su educación en el extranjero (estudió en Toronto, Harvard y la London School of Economics) y de que nació en Saint Paul (Minesotta), el primer ministro griego Yorgos Papandreu ha afrontado este martes uno de los momentos más relevantes de su carrera política, con un discurso en Berlín ante una audiencia de grandes empresarios germanos donde ha tratado de hacer valorar los esfuerzos de su país, que está «orgulloso de ser europeo». Y pidió la ampliación del fondo de rescate actual (de 440.000 millones de euros), a lo que el gobierno alemán se ha negado.
Aunque ha reconocido que «no se puede cambiar un país de la noche a la mañana», Papandreu ha defendido los «esfuerzos sobrehumanos» y los ajustes griegos y ha reiterado el compromiso de su país en devolver el dinero prestado. «Grecia ahora tiene que lograr la misma transformación que logró Alemania a principios de los años 90, y su contribución como empresarios alemanes es fundamental. Grecia está cambiando y vale la pena que inviertan en ella». Ha hablado del turismo y las energías renovables como algunos de los sectores en los que confía su país para remontar el vuelo.
«Grecia está cambiando y vale la pena que inviertan en ella»
El primero ministro heleno ha pedido también que se destierre el «desprecio» a su país.







