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Crean combinaciones letales sin mirarse. Ozil gira sus ojos de pez espada hacia la derecha y Callejón, un suplente, corre para cazar el pase en diagonal y marcar. Marcelo hace un amago con la mano derecha y Benzema vuela por la izquierda, pues el brasileño lanzará un balón en profundidad. Los futbolistas manifiestan que conocen a la perfección las estrategias de Mourinho. Se sienten a gusto, porque conocen todas las señas de sus compañeros. Traducen sus intenciones. Los desmarques surgen fáciles porque se anticipan al centro medido. Las paredes nacen por compenetración. Los goles llegan con sencillez. La unión entre los futbolistas y el entrenador para acabar con el reinado del Barcelona y la creencia en las ideas del portugués para alcanzar esa meta se ha traducido en esta plusmarca de doce victorias consecutivas, con 48 goles a favor y ocho en contra, que supera el récord de once triunfos que Guardiola tenía con los azulgrana desde 2009. Los directivos blancos son elocuentes: «Este Real Madrid es uno de los mejores de la historia, falta demostrarlo con títulos».
«Tenemos que seguir con esta dinámica», señala Casillas. «El míster tiene calidad de sobra en la plantilla», precisa para valorar que las rotaciones no alteran el rendimiento. «Si sale Callejón, marca dos goles. Si lo hace Benzema, se le pide que juegue más en banda y responde».
Pepe demuestra la misma seguridad: «Estamos jugando bien, muy bien», expone ante ABC. Su optimismo irradia una tranquilidad adquirida en estos dos años con un entrenador que le ha dado confianza. Es la asimilación del sistema de juego la que facilita este rendimiento.
En un equipo tradicionalmente pensado para atacar y ganar, Mourinho ha introducido la importancia de la faceta defensiva para vencer con mayor comodidad. La presión destructiva que ejercen Higuaín o Benzema desde el ataque continúa con las dentelladas de Di María, Lass y Xabi Alonso, hasta conseguir que las acciones del rival lleguen magulladas antes de que Arbeloa, Ramos, Pepe o Marcelo entren en acción. Es esa necesidad de frenar al enemigo una característica nueva en el Real Madrid.
Una revolución de ideas
El cambio de mentalidad para buscar el gol pronto y evitar el sacrificio de las remontadas es otra revolución total impuesta por el entrenador.
Es una idea inglesa que presenta un Real Madrid más moderno. Actualmente, sus hombres salen a arrollar al contrario desde el primer segundo. No hay que dejarle respirar. Frente al Dinamo de Zagreb establecieron un récord de la Copa de Europa: 3-0 en ocho minutos. Los clubes ingleses tienen ese mismo afán. El Madrid les ha copiado. Es inmisericorde en las goleadas. «Jugamos de memoria», ensalzan los protagonistas.
Los directivos destacan el estilo de Mourinho para ganarse el vestuario. «Toda la plantilla está con él. Se cree sus tácticas y su forma de trabajar». Señalan como ejemplo las palabras de Granero: «El entrenador es justo. Si no juego, será por mi culpa, porque deberé hacer más». Los integrantes del plantel elogian las estrategias que traza en cada partido. Y los cambios de sistema que realiza en los descansos. «Es un mago tácticamente», aducen. Les conquista por sabiduría.
Esa unión en la convicción de lo que hacen ha generado este entendimiento estratégico total. Los dirigentes explican que que es difícil jugar mejor. «El gran examen se producirá en el clásico» «Somos mejor equipo que el año pasado», opinan los jugadores. El día diez es el día D.






