El aceite de oliva virgen extra podría despedirse del plástico
Los envasadores alegan la medida propuesta por el Gobierno al entender que «no está justificada»
El Ministerio de Agricultura ha publicado la segunda versión, con fecha de 9 de junio (la primera vio la luz en febrero), del Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba la norma de calidad de los aceites de oliva y de orujo de oliva que, como novedad principal incluye la prohibición de la comercialización de los aceites de oliva vírgenes extra destinados a los consumidores finales en recipientes de plástico, a excepción de los suministrados en envases monodosis.
El periodo de alegaciones de esta nueva versión continúa abierto hasta mañana, 30 de junio, y ante el revuelo causado por esta medida, no son pocas las solicitudes de rechazo que se esperan. La primera, la de los envasadores de aceite de oliva, los más afectados por este veto que se ciñe sólo a los aceites virgen extra, pero no a los de otras calidades inferiores como los aceites vírgenes o lampantes.
En este sentido, el director de la Asociación Nacional de industriales envasadores y refinadores de aceites comestibles (Anierac), Primitivo Fernández señala que «cualquier medida que reste competitividad a la industria oleícola española, cuando nos movemos en un mercado mundial y España es el primer país exportador, nos parece del todo inconveniente, pues lejos de ayudar al afianzamiento, proyección y desarrollo de todo el sector del aceite de oliva lo que está es suponiendo un freno». Por tanto, «rechazamos medidas que no están perfectamente justificadas, coartan la libertad de venta y nos pone en desigualdad de condiciones con los que compiten con nosotros», enfatiza.
¿Razones de calidad o de protección ambiental?
El Ministerio justifica esta prohibición en razones de calidad, para que al producto de mayor valor lo acompañe un envase de más prestigio. Sin embargo, fuentes del sector argumentan que la gran mayoría de los aceites se envasan en material PET, el plástico más usado en la industria agroalimentaria, y ofrece «las mismas garantías de seguridad y sanitarias que el vidrio».
Se trata, además, de un producto «amigable», aunque el sector critica que si la razón del Gobierno de eliminar los envases de plástico es medioambiental «¿por qué se prohíbe sólo para el aceite de oliva virgen extra y no para el resto de calidades?», se pregunta.
A este respecto, hay que destacar que toda la industria agroalimentaria que utiliza envases plásticos está sujeta al cumplimiento de unas normas comunes en toda la Unión Europea, y que la industria envasadora paga en España lo que se denomina «punto verde», para que sus envases sean gestionados correctamente, estando por encima del mínimo exigido en lo que respecta al reciclado y recuperación de envases.
Ya hay envasadores que manifiestan su temor a que la imposición del envase de vidrio «encarecerá el producto, por no hablar del riesgo de rotura que implica, lo que podría provocar una caída del consumo del aceite de oliva virgen extra». O al menos «del aceite envasado en España, ya que el virgen extra envasado en Portugal en plástico sí se podrá comercializar en el mercado interior».
Otras alegaciones
Anierac, Asoliva, Infaoliva y ANEO alegaron conjuntamente en el primer borrador, el que se presentó en febrero, la separación entre instalaciones, algo que «no se ha corregido en esta versión». Así, el proyecto de la Norma de Calidad recoge que «las almazaras, las plantas de refinación y las extractoras de aceite de orujo deberán estar debidamente aisladas o separadas de cualquier otra industria o local ajeno a sus cometidos específicos y, en particular, de los dedicados a la producción, transformación, almacenamiento a granel y envasado de grasas animales o vegetales y de grasas y aceites industriales o minerales». No obstante, si dicha obligación no era aplicable inicialmente a los establecimientos durante un periodo transitorio de ocho años, ahora se rebaja a tres años.
Esto supondrá, nuevamente, a la industria española «una inversión enorme y un sobrecoste en la comercialización de su aceite que no tendrá la industria europea», por lo que el aceite español «será menos competitivo». Y es que «más que una inversión estamos hablando de una reconversión de la industria», critica el sector afectado, que explica que «el nuevo sistema de trazabilidad que incluye la norma de calidad hace imposible cualquier práctica fraudulenta, por lo que ya hay medios más adecuados, más eficaces y menos costosos en marcha que la separación de las instalaciones».
En cuanto a la trazabilidad, el proyecto de Real Decreto establece «la necesidad de implantar un sistema informatizado que aúne los datos de los movimientos de aceites de oliva y de orujo de oliva». Así, será obligatorio que los operadores, y en particular aquellos que disponen de instalaciones, dispongan en el lugar donde se hallen los productos de un sistema de registros de trazabilidad y que las anotaciones en dichos registros se efectúen en tiempo real.