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Plantación de tomillo entre los almendros / Diverfarming
Investigación

Luchando contra el desierto de almendros

Organizaciones e investigadores proponen diversificar cultivos para evitar la erosión del suelo que pueden llegar a provocar las grandes explotaciones de almendro de secano

04/02/2021 Actualizado a las 10:12

De ser un cultivo considerado prácticamente residual, a convertirse en el segundo cultivo frutal con más extensión en Andalucía, después del olivar. El crecimiento del almendro, que ha demostrado su rentabilidad en los últimos años, es imparable.

En concreto, el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía registró, en la campaña 2019/20, 185.619 hectáreas, de las cuales un 89% son de secano.

La previsión es que la superficie dedicada al almendro en Andalucía siga creciendo en los próximos años, pues son muchos los agricultores que están apostando por este frutal. Sin embargo, las grandes explotaciones de almendros también tienen un lado negativo: se corre el riesgo de que, si la zona es propicia a ello y predomina un único cultivo, se convierta en un auténtico «desierto de almendros».

Y eso es lo que quieren evitar, precisamente, desde organizaciones como Alvelal e iniciativas como el proyecto europeo Diverfarming, que trabajan con un claro objetivo: diversificar cultivos para mejorar la biodiversidad, la productividad y el entorno natural.

Regenerar el suelo

La asociación Alvelal, que tiene su campo de acción en las comarcas del Altiplano de Granada, Los Vélez, Alto Almanzora, Guadix y Noroeste de Murcia, tiene con un claro objetivo: regenerar el suelo agrícola. Para ello, trabajan con 100.000 hectáreas de secano, la mitad de ellas certificada como agricultura ecológica.

«El monocultivo, en este caso de almendros, puede causar problemas de erosión y pérdida de suelo, lo que al final termina afectando a la zona y los agricultores terminan yéndose», asegura Miguel Ángel Gómez, de Alvelal. «Las fincas terminas convirtiéndose en desiertos de almendros, solo hay suelo y almendros».

Para evitarlo, han iniciado el proyecto «Almendresa», en el que, a través de la diversidad de cultivos (incluso de ganado), están logrando aumentar la productividad de los propios almendros y complementarla con otras producciones que, a su vez, generan su propia rentabilidad, como plantas aromáticas, colmenas para conseguir miel o ganado.

«Creemos que hay una necesidad enorme de investigación en el sector del almendro, sobre todo porque se ha considerado un cultivo marginal y ahora vemos que, en España, es uno de los más rentables», reivindica Gómez.

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Almendro / Agrónoma

Proyecto Diverfarming

Por otra parte, en la misma jornada formativa han participado varias integrantes del grupo de Conservación de Suelos y Agua del CEBAS (CSIC), que han supervisado una de las iniciativas del proyecto Diverfarming, que busca extender la diversificación de cultivos y los manejos sostenibles para aumentar la rentabilidad de la agricultura y en que colaboran numerosas entidades a nivel europeo.

En una finca experimental murciana (Los Escuderos), se utilizó una plantación de almendros en secano para comprobar si, cultivando otras plantas, se recuperaba el suelo, muy erosionado. El resultado, como han explicado los propios investigadores y tras tres años de pruebas, ha sido excelente.

En concreto, se plató tomillo de invierno y tápena, una planta que crece de manera espontánea en esa zona. Llevando a cabo manejos sostenibles, incluido control de plagas integrado, se han obtenido en torno a 7 litros de aceite esencial de tomillo por hectárea, lo que genera un rendimiento económico que se suma a lo que producen los almendros.

Por su parte, las tápenas han mostrado un desarrollo más «irregular», según los investigadores, pero también han demostrado su capacidad de retener el suelo y de atrapar sedimentos, mejorando la finca y, por ende, la nutrición de los almendros. Además, la floración simultánea de almendros y tomillos de invierno ha atraído a la finca polinizadores, dando como resultado una buena cosecha.

«Al final, a la productividad del almendro se une la producción de aceite esencial, lo que genera más riqueza al agricultor, y también se ha mejorado el suelo», detallan desde Diverfarming. Un cambio, de monocultivo a cultivo diversificado, que buscan generalizar en la agricultura andaluza y española.

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