
Ofensiva para frenar la avalancha de arroz asiático, sin controles y ‘barato’
El sector arrocero de las Marismas del Guadalquivir, muy pendiente de las negociaciones en la UE para activar las cláusulas de salvaguardia
El sector arrocero europeo y, por ende, el andaluz, vive unos días cruciales para determinar su futuro. El consejo ha iniciado un trílogo con el Parlamento y la Comisión para negociar el mecanismo de salvaguarda del arroz de la UE en el caso de entradas masivas de importaciones procedentes de países terceros.
De esta forma, la organización agraria Asaja ha solicitado al Parlamento Europeo, especialmente a los europarlamentarios que forman parte de la Comisión de Comercio Internacional (INTA), que incluyan en el mandato de negociación de estos diálogos tripartitos la cláusula prevista en el Artículo 29 del Reglamento del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG).
«La UE no puede seguir afrontando la protección de su sector arrocero con medias tintas», critica el presidente del grupo de trabajo del arroz de Copa-Cogeca, que aglutina a las organizaciones agrarias a nivel europeo.
«Es evidente que las medidas que hemos tenido hasta ahora no han evitado invasiones de arroces asiáticos con arancel cero y, en consecuencia, ha habido hundimientos repentinos de los precios en origen del arroz local», destaca.
Activación automática
Y es que, como lamenta Minguet, es necesario que la cláusula de salvaguardia se aplique automáticamente, «sin necesidad de trámites que se dilaten en el tiempo e, incluso, impidan el procedimiento. Cualquier otra decisión será insuficiente».
La aplicación de las cláusulas de salvaguardia, que costó años de lucha del sector, expiraron en 2022. Desde entonces, el sector arrocero sevillano, con la Federación de Arroceros al frente, ha reivindicado su reactivación. Sin ellas, lamentan, el sector está en «serio peligro», pues apenas se cubren costes para sobrevivir frente a un arroz asiático que entra en Europa mucho más barato.
Además, si no se toman medidas a nivel comunitario, el problema irá a peor, pues este año sí se ha sembrado el 100% de la superficie arrocera de las Marismas del Guadalquivir, lo que bajará irremediablemente los precios de un arroz que ya está presionado por las importaciones.

Sin ir más lejos, según constata Farm Europe, del que Asaja es miembro, en esta última campaña (de junio de 2024 a junio de 2025) las importaciones de arroz provenientes de Camboya y Myanmar -con arancel cero- han aumentado un 13%, y el incremento de las importaciones han alcanzado hasta el 40% solo en el arroz índica.
Actualmente más del 60% del arroz importado en Europa se beneficia de aranceles reducidos. A juicio de Minguet, «estas cifras de importación a bajo coste amenazan seriamente con invadir nuestros mercados y perjudicar la rentabilidad de los arroceros europeos, con lo que estamos poniendo en peligro la continuidad de una actividad fundamental para la economía, la gastronomía y la preservación de espacios de alto valor medioambiental».

Principio de reciprocidad
Asimismo, otra condición innegociable que defiende el sector arrocero es el establecimiento del principio de reciprocidad en todos los acuerdos comerciales de la UE con países terceros. Minguet reclama que «los arroces que llegan a los consumidores europeos deben cumplir los mismos estándares fitosanitarios, ambientales, sociales y de calidad, vengan de donde vengan. No tenemos miedo a la competencia en el mercado, pero queremos que en el mercado todos compitan con las mismas reglas de juego. Sin reciprocidad, productores y consumidores salen perdiendo».