
La única chirimoya de origen protegido está en Granada
Pese a su fama de no conservarse bien, llega intacta a casi todos los países de la UE
Es la fruta con más porcentaje de proteína que existe, tiene más minerales que un plátano y, al ser su azúcar de absorción lenta, la pueden tolerar los diabéticos. Resulta ideal para los deportistas y su nombre, procedente del idioma quechua, significa semilla fría o pecho de mujer frío. Es la chirimoya y la Costa Tropical es su paraíso: ahí está el 75% de la producción mundial.
La ‘Annona Chiromola Mill’, originaria de países andinos como Perú, Ecuador y Bolivia, empezó a cultivarse en España en el siglo XVII, dicen que por intercesión de un virrey español en Filipinas. Las primeras plantas se vieron en las poblaciones granadinas de Almuñécar y Motril y los cultivos organizados más longevos existen en otro pueblo de la provincia, Jete, desde 1870.
Ahora mismo sólo hay una denominación de origen en España y se llama Costa Tropical Granada-Málaga. Hay plantaciones en los municipios granadinos de Motril, Vélez de Benaudalla, Los Guájares, Molvízar, Salobreña, Ítrabo, Otívar, Lentegí, Jete y Almuñécar, así como en los malagueños de Nerja, Vélez-Málaga, Frigiliana, Torrox y Algarrobo.
En todos esos puntos citados, la temperatura media mínima anual no suele bajar de los once grados. Ni siquiera en enero se baja muchos días seguidos de los diez. Son las condiciones ideales para que los árboles crezcan aquí fuertes y sanos. Por cierto, uno de los más antiguos del famoso jardín botánico de Málaga es un chirimoyo.
Que toda la chirimoya de España –salvo algunos otros puntos aislados del país, casi testimoniales- se concentren ahí no es casual. Se trata de la zona en la que la cordillera penibética está más cerca del mar, en algún caso a 15 kilómetros. Eso crea un clima subtropical que favorece su expansión, en especial en la zona del Jete y otros puntos del valle del río Verde, y también en Almuñécar.
De Jete es, precisamente, la variedad que prácticamente monopoliza la producción: Fino de Jete. Se caracteriza en que no tiene pinchos, a diferencia de las especies que se dan en América. Su pulpa es cremosa y ligera, de color blanco opaco. Los frutos pesan en torno a 200 gramos y contienen una gran cantidad de azúcares naturales. En la Costa Tropical también se produce, en una proporción muchísimo menor, la variedad Campas, que sí posee pinchos y aguanta menos tiempo en el mercado.

La fama de ser un fruto delicado
Aporta todos estos datos (y muchísimos más) Juan Antonio Espejo, asesor técnico de la Denominación de Origen, reconocida por la Junta de Andalucía en el año 2000, por el Ministerio de Agricultura en 2002 y finalmente, tras una larga tramitación, por la Unión Europea en 2010.
Tiene fama de ser un fruto delicado, pero Espejo explica que, si se hacen las cosas bien, no lo es tanto. «La chirimoya no aguanta más de tres días en un árbol a menos de siete grados. Y el secreto para que se conserve, además de aplicar técnicas que se han aprendido con el tiempo, es que tampoco se transporte a una temperatura menor. Y menos aún que se mezclen chirimoyas con otras frutas que sí que aguantan más frío. En ese caso llegan negras al mercado», insiste.
Pero, con un transporte racional, pueden durar hasta cinco o seis días, lo cual permite llevarlas prácticamente a toda Europa. En el año 2023, los países que más la consumieron fuera de España fueron Holanda, Francia y Reino Unido, por este orden. Espejo desvela un secreto: «Se trata de lugares con mucha población de origen norteafricano, y allí es una frut que gusta mucho, sobre todo a los turcos».
Compatible con el aguacate
La inmensa mayoría de la producción se concentra en la provincia de Granada, que es donde están las dos únicas empresas adheridas a la Denominación de Origen, una en Almuñécar y otra en Jete. Sin embargo, hay otras doce empresas en la costa que se dedican al chirimoyo y no pertenecen al consejo regulador.
No obstante, existen negociaciones para que se sumen, apunta el asesor técnico, que ve compatible la chirimoya con el que probablemente es el producto estelar de la costa, el aguacate. Una fruta por la que se han decantado no pocos agricultores de la llamada Costa del Sol Oriental en detrimento del chirimoyo.
Para valorar la producción hay que distinguir la total de la que tiene Denominación de Origen certificada. En términos globales, los chirimoyos ocupan 2.980 hectáreas y producen 45.000 toneladas al año. Las empresas que están bajo el amparo del consejo sacan al mercado 800 toneladas.
Mercado nacional, el principal
De esos 800.000 kilos, 632.000 tienen como destino el mercado nacional, mientras que 114.000 van a países dentro de la Unión Europea y 35.000 a otros destinos. En la cosecha de 2023, el precio medio en origen fue de 2,54 euros el kilo, sin IVA. El que tiene en el mercado –en una frutería de Madrid, por ejemplo- varía según el mes, pero se mueve entre los tres y los cinco euros el kilo.
Cabe recordar que el periodo fuerte de la producción, según detalla el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, se concentra en la primera floración, esto es, entre los meses de septiembre y diciembre, en cuyo periodo se comercializa más del 87% del volumen total de la campaña.
Una fruta que gusta mucho a los mayores
Según datos de la Junta de Andalucía, la chirimoya se comercializa fundamentalmente en el mercado nacional, con una cuota de entre el 80-90% de la producción. En cuanto a las preferencias de los consumidores, en Andalucía se opta por los calibres grandes, pero a medida que se avanza hasta el norte de España se consume menos, y cuando se hace, se opta por calibres más pequeños. Por hogares, destaca que el 86% se consume en hogares sin niños. El 83% de la chirimoya se consume entre personas con más de 50 años y solamente el 1% del consumo corresponde a menores de 35 años. El consumo total en España es de 239,04 miles de kilos anuales, con un 25% de ellos comercializándose la región andaluza.