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Chelo Gámez, fundadora de la Dehesa de Los Monteros / Dehesa de Los Monteros
Patrimonio genético

De catedrática a ganadera: el cambio de rumbo de Chelo para salvar al cerdo Rubio Dorado

Chelo Gámez terminó dedicándose a la ganadería «por circunstancias de la vida». Actualmente, dirige la Dehesa de los Monteros, donde lleva a cabo una labor indispensable para la recuperación de esta raza

17/06/2022 Actualizado a las 13:19

Abandonó su vida como catedrática para acompañar a su marido en su enfermedad y, alejada de las aulas, decidió reinventarse, aprender desde cero todo lo que conlleva la ganadería y dedicarse a esta profesión. Chelo Gámez sabe muy bien lo que significa la valentía, quizás, ese fue el motivo que la llevó a convertirse en la primera mujer en dar clases en la Universidad de Málaga, sin embargo, no tuvo suficiente con dejar su huella entre los miles de alumnos que recibieron sus enseñanzas. Como ella asegura, «se dieron una serie de casualidades que hicieron que terminase dedicándome al campo».

«Mi marido enfermó y dejé la docencia, posteriormente, mi marido falleció, y tras toda una vida trabajando, me vi sin él y sin tener nada que hacer», detalla la ganadera.

Parecía como si la vida hubiese trazado un plan para Chelo. «Rechacé varias ofertas de universidades privadas, porque yo no me quería ir de Málaga», explica a Agrónoma Chelo Gámez.

«Un año antes de fallecer mi marido yo me había comprado una finca en el Valle del Genal (en la Serranía de Ronda)», pero esta compra no se llevó a cabo para ningún fin agrícola. «Un día visité esa zona con un alumno mío, me enamoré de ese paisaje y terminé comprándome un terreno», afirma la ganadera.

Lo curioso fue que «cuando falleció mi marido comencé a interesarme mucho por aquella zona y ahí decidí emprender mi actividad como ganadera». Partió con una piara de 50 cerdos, aunque en la actualidad acumula ya 1000 cabezas de ganado. Y así es como nació la Dehesa de los Monteros.

Cerdo Rubio Dorado

Esta historia digna de trama de película tiene un crecimiento «gradual», aunque hay algunos sobresaltos. Sin duda, uno de ellos es su apuesta por recuperar el patrimonio genético de la Sierra de Ronda. Hace siete años, Gámez dio un paso más y se lanzó a la recuperación de la raza casi extinta Rubio Dorado.

El Rubio Dorado es un cerdo 100% ibérico autóctono de la Serranía de Ronda que estaba casi extinguido y que ha sido recuperado con el esfuerzo conjunto del Grupo Meragem (PAI AGR-158) de la Universidad de Córdoba, el C.E.A.G. de la Diputación de Cádiz y el Centro Algaba de Ronda.

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Cerdos de la raza rubio dorado / Dehesa de Los Monteros

Con este fin, en 2015 la Dehesa de los Monteros se asoció con la finca Algaba de Ronda para criar en exclusiva los cerdos rubios dorados en régimen ecológico y comercializarlos bajo la firma Raza&Oro (creada posteriormente, en 2020).

«La finca Algaba se puso en contacto con nosotros. Necesitaban aliados y sobretodo una marca comercial que llevara la raza al mercado», ahí fue cuando entró en juego esta empresa ganadera del Valle del Genal, explica a Agrónoma Chelo Simón, hija de la impulsora de este proyecto.

Una premontanera muy especial

Además de su contribución a la recuperación de la citada raza, la Dehesa de los Monteros es especial por otro motivo. El secreto de sus ibéricos se encuentra en su alimentación. Los cerdos de Chelo se sacian de una premontanera única con castaña pilonga en el mes anterior al inicio de la montanera.

«Arranqué mi actividad ganadera criando cerdos para terceros, quienes después elaboraban sus jamones y los comercializaban como propios. En estos años estudié que alimentación era la más beneficiosa, probé con los guisantes, el maíz y el trigo, pero necesitaba algo que hiciese que nuestros productos fueran especiales. En este contexto, apareció la castaña, que le da un sabor dulce a la carne», señala Gámez.

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Castaña pilonga del Valle del Genal / Dehesa de los Monteros

Los productos de bellota 100% ibéricos de la Dehesa de los Monteros se alimentan de castaña hasta que la bellota madura en su finca de Pujerra. No obstante, cuando falta castaña, la dueña de este ganado las compra a una cooperativa local para que sus cochinos se alimenten únicamente de castaña pilonga de la zona.

Alimentación del ganado

Como todos los profesionales que dedican su día a día al campo, la excatedrática ha tenido que hacer frente a la subida de los costes de producción. «Hace un año pagaba la tonelada de trigo a 170 euros, desde diciembre me cuesta nada menos que 470 euros», denuncia Gámez, quien confirma que la solución ha sido ajustar los precios, pero sin perder la competitividad en el mercado.

«Esta campaña está siendo muy complicada, nos ha afectado directamente a la cuenta de gastos de alimentación, que casi se han triplicado», detalla, por otro lado, Chelo Simón, una de los tres hijos de la impulsora de este proyecto.

A día de hoy, Chelo Gámez cuenta con el apoyo de sus tres descendientes, quienes, tras ver la gran gestión lograda por su madre, decidieron pasar a formar parte del proyecto de su progenitora y crear La Dehesa de los Monteros.

Principales mercados

Dada la peculiaridad de sus productos, los consumidores no se han quedado indiferentes. Su demanda ha ido creciendo tanto a nivel nacional como internacional.

En 2017 sus cerdos llegaron a manos de los asiáticos, quienes, conscientes de la calidad de los ibéricos del Valle del Genal continúan demandándolos año tras año.

En cuanto los logros a nivel nacional, hay que destacar que la Dehesa de los Monteros ya tiene su propio lugar en el Club del Gourmet en El Corte Inglés.

 

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