La película 'The King's Speech' ya había recibido en Inglaterra nada menos que catorce nominaciones con la versión británica del Oscar. Y en Hollywood, resultó ser la más reconocida, con doce nominaciones, donde figuraban cada uno de los prestigiosos actores Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, además del premiado Colin Firth, claro. En el camino, quedó afuera la representación hispana de Javier Bardem (Biutiful), el ganador del año anterior Jeff Brigdes (True Grit), el más jovencito Jesse Eisenberg de 'Social Network' y hasta el presentador de la ceremonia, James Franco (127 Hours). Pero el Oscar solo podía tener un ganador, un rey, como Colin Firth.
- ¿El hecho de haber Ganado el Oscar por representar al Rey de Inglaterra le agrega algún efecto político?
- No me gusta enredarme en los juicios políticos, porque me doy cuenta que mis opiniones más insignificantes tienen mucha más atención de la que se merecen.
- ¿El Oscar ni siquiera puede afectar las críticas políticas al Consulado Cinematográfico Británico por haberles dado un millón de libras para producir la película? ¿El éxito del Oscar tal vez favorezca las futuras producciones como The King's Speech'?
- En ese sentido, me parece muy positivo que el Instituto de Cine Británico haya tomado ese rol y probablemente sea una señal de que el gobierno reconoce la necesidad de una entidad como esa, que necesitan trabajar juntos para encontrar una forma de financiar películas con la cooperación del gobierno. Por el momento, soy muy optimista.
En la inglesa ciudad de Grayshott, Colin Firth nació un 10 de septiembre de 1960. Bastante cerca de la nobleza, el padre solía dar clases de historia en la Universidad del Rey Alfredo, mejor conocida como Winchester University College. Sus abuelos también eran misioneros religiosos y Colin pasó los primeros años de su vida en Nigeria, hasta que volvió a Gran Bretaña, donde actuó por primera vez en la escuela, con el personaje de 'Jack Frost' con una obra de teatro navideña. Mucho después, se inscribió en el Centro Dramático de Chalk Farm y después de una clásica representación versión de 'Hamlet', comenzó su carrera profesional en teatro. También tuvo cierto trato aristocrático, cuando recibió el premio como Mejor Actor de la Sociedad Real de TV por el rol de Robert Lawrence en la producción 'Tumbledown', el mismo año 1989 que comenzó un noviazgo con la actriz Meg Tilly, en medio del rodaje de la película 'Valmont' de Milos Forman (tuvieron un hijo en el '90, pero nunca llegaron a casarse). Para cuando trabajó en la película 'Pride and Prejudice', Colin ya había empezado otra relación con la actriz, Jennifer Ehle. Y el 21 de junio de 1997, se casó con su actual esposa, Livia Giuggioli, madre de sus dos hijos mayores Luca (8) y Matteo (9). En una de las anteriores entregas de premios, él mismo confesó que en Inglaterra llegó a utilizar la credencial del sindicato de actores de Hollywood, "esperando llamar la atención de las mujeres o alguna entrada gratis a night clubs y los más altos departamentos gubernamentales... aunque nunca lo conseguí". Tal vez ahora lo logre... con el Oscar.
- ¿Teniendo en cuenta el Oscar y la aprobación de la Reina en su interpretación del Rey Jorge VI, cree que lo invitarán a la próxima boda real del Príncipe William?
- Por lo que tengo entendido, ya enviaron las invitaciones. La mía definitivamente se perdió en algún lugar del correo (ríe).
Jugando un poco con el título de la película, el nuevo Rey del Oscar, también tuvo su propio discurso en la ceremonia. Sin titubear un solo segundo, a comparación del cine, Colin Firth se lució detrás del elegante acento británico, con su larga lista de agradecimientos, reconociendo que creía que su carrera "acaba de llegar a la cima", antes de mencionar a los otros nominados y sus propios compañeros, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter, además de a su esposa, Livia Giuggioli, "por soportar mis delirios de la realeza y a quien hago responsalbe pore este Oscar y todo lo bueno que me sucedió desde que la conocí". Claro que tampoco escondió los nervios de alegría al decir que "en algún lugar de mis abdominales que amenazan con formar movimientos de danza, tan joviales como pueden ser para mi, sería extremadamente problemático si llegaran hasta mis piernas, antes de bajar del escenario.
- En el escenario dijo que quiere perder un poco el control...
- (Interrumpe) Tampoco pienso demostrarlo ahora.
- ¿No piensa aflojarse?
- No, ya bastante me resistí en aquel momento, creo que necesito algo de tiempo... a solas. No me parece un buen lugar para demostrarlo. Cualquiera que me haya visto en la película 'Mamma Mia' sabe de lo que estoy hablando.
- ¿Y los que vieron The King's Speech? ¿Qué mensaje cree que les dejó?
- La verdad, no creo en dejar mensajes con mi trabajo. No me parece que los actores seamos predicadores ni filósofos. Soy una persona molestamente abierta, pero eso no significa que al contar una historia tenga que prescribir lo que la gente debe pensar ni oír. No estoy en ese negocio. Pero me impresiona la respuesta emocional de la gente con esta película, parece ser bastante personal. Y es muy variada. Obviamente los terapeutas especialistas en corregir la dicción y la gente que tiene dificultad al hablar han respondido muy bien. Esa clase de respuesta es muy poderosa para mí, porque nuestro trabajo muy a menudo es justificablemente juzgado como algo completamente frívolo. Y yo pienso que la frivolidad es importante, pero es otro argumento. El hecho de que una película haya resonado en la gente que la vio, pensando que han sido escuchados por primera vez, es lo más valorable para mí. Pero no pienso que deja un mensaje, simplemente creo que ilumina un tema que se necesitaba mostrar.
Mostrando un rey de Inglaterra como un verdadero ser humano, con todas sus imperfecciones, el tartamudeo que no lo deja hablar públicamente, es el logro que demuestran las doce nominaciones y los cuatro premios Oscar que ganó las categorías Mejor Director y Mejor Película, además de Mejor Actor. Y con el lujo de tener al lado otros dos grandes actores como Geoffrey Rush (perdió su nominación frente a Christian Bale) y Helena Bonham Carter (también perdió su Oscar contra Melissa Leo), Colin Firth ganó la corona del Oscar, sin tartamudear como en el cine.
- ¿Qué opina de una nueva versión de la película, prohibida para menores de 13 años?
- No la he visto, no sé nada al respecto, solamente tengo información de segunda mano. ¿Cortaron las escenas de los insultos? Si es así, no lo apoyo, porque me parece que la película tiene su integridad, tal cual y como está. Pienso que esa escena pertenece exactamente donde está, tienen un propósito. Y yo no soy alguien que es muy casual en ese tipo de lenguaje. No me causan gracia. Llevo a mis hijos a ver partidos de fútbol y jamás podría hacerlo si quisiera protegerlos de esa clase de malas palabras. Odio escuchar ese lenguaje a su alrededor, pero tampoco voy a negarles la experiencia de ver un buen partido, en vivo. De verdad, me molesta escuchar insultos en los oídos de mis hijos y por eso no tomo el tema a la ligera. Pero el contexto de la película no pudo haber sido editado más apropiadamente. No es vicioso, ni ofende a nadie realmente, solo se trata de un hombre que quiere liberarse usando malas palabras. Todavía no encontré una sola persona que le haya caído mal. Y por eso pienso que la película está bien, tal cual como está.
- ¿Después de tartamudear tanto en el rodaje de la película... nunca tartamudeó en su casa?
- Sí, sí. No sé por qué. Supongo que tiene que ver con la memoria del entrenamiento muscular. Si practicas piano todos los días, algo en tu cerebro se va a adaptar, dejando un mensaje subliminal. Con los deportes pasa algo similar. Probablemente es lo que pasó conmigo. Tampoco es un verdadero tartamudeo como el de mi rol, sino la interferencia de hablar fluidamente. Y no solo me pasó a mí, también al director. A veces le llevaba horas tomar apuntes, porque era como un ritmo especial que se había prendido en el trabajo.
- ¿Y alguna vez le pasó en su vida privada, de titubear en cierto momento importante?
- (Piensa) Sí, cuando conocí a mi esposa (Livia Giuggioli), en Colombia. Nos conocimos en Cartagena, una ciudad tan hermosa como su gente. Yo estaba en las escalinatas de una iglesia muy antigua, en la plaza de la ciudad. Y cuando la vi llegar entre la gente, un rayo me partió el corazón.
- ¿Tartamudeó al hablarle aquella vez?
- Bueno, en verdad, no me moví para nada (riendo). Veía que se me acercaba y yo esperaba que no pasara al lado mío porque no iba a poder soportarlo. Apenas nos saludamos estrechando las manos y ella trató de hablarme en inglés, intentando hablar mi idioma. Hasta ella misma toma aquel día como la primera vez que empezamos a salir.
- The King's Speech ganó también como Mejor Película y Mejor Dirección ¿Hasta qué nivel influyó la buena dirección, en su Oscar?
- En muchas formas, el modo de trabajar fue propicio con la clase de tensión y ansiedad que yo necesitaba para mi interpretación. Lo primero que hizo Tom (Hooper) fue tomar una escena de diez minutos que básicamente es una obra de tres actos, saltando con la cámara en mi cara. No tenía otra salida que comprometerme al máximo, no hubo ensayos. Y creo que tomó una excelente decisión. Sentí que me empujaban en medio de la casa real, insistiendo que cantara en la primera noche, sin ningún ensayo. Es el estilo que usó.
- ¿El mejor consejo del director que le hizo ganar el Oscar?
- Lo que me dijo fue «"rata de desaparecer lo más que puedas" porque yo soy mucho más grande que Jorge VI. Por eso me puso en la punta de un gran sofá, por eso me ves en el borde del cuadro, rodeado siempre por espacios abiertos.
- ¿Y ahora que se terminaron todas las entregas de premios... cómo piensa aprovechar el tiempo libre?
- Ya empecé a tener fantasías sobre lo que quiero hacer, después del Oscar. Pienso ponerme a cocinar, muchísimo. No creo ser particularmente bueno en la materia, pero descubrí que es una buena forma de descomprimirme. Probablemente sea el único que coma lo que cocine, pero es lo que pienso hacer.






