El cura que atraerá el turismo
POR NURIA PÉREZ CAMPAÑALa rica vegetación de la ribera del Guadalquivir alimentó durante miles de años a manadas de grandes herbívoros, desde elefantes hasta hipopótamos y toros salvajes. Hace 120.000
Los asistentes pueden acercarse a la historia, el patrimonio y gastronomía de la provincia GOGO LOBATO
POR NURIA PÉREZ CAMPAÑA
La rica vegetación de la ribera del Guadalquivir alimentó durante miles de años a manadas de grandes herbívoros, desde elefantes hasta hipopótamos y toros salvajes. Hace 120.000 años a.C., el «elephas antiquus» podía alcanzar los 4,5 metros y las 5 toneladas de peso. El hallazgo del colmillo de un ejemplar ha traído para el municipio de La Rinconada las huellas de un pasado remoto que reciben ahora como legado de la «memoria soñada».
La historia del patrimonio rinconero continúa en la VI Muestra de «Sevilla son sus pueblos», que cierra hoy sus puertas en Fibes. Cuentan que fue el cura Francisco Sousa que, en compañía de generaciones de alumnos del Instituto Miguel de Mañara, descubrió y recolectó en 1982 piezas que yacían en el Cerro Macareno, allí donde los pobladores de la cultura tartésica habitaron al final de la Edad de Bronce. Tras su muerte, los restos fósiles, también de las graveras de Las Jarrillas, pasaron a manos del Ayuntamiento. El turismo de la provincia le deberá al sacerdote Sousa que la «otra Sevilla» sea, además, rincón arqueológico y paleontológico. A finales de 2008, se abrirá en el Centro Cultural de la Villa de La Rinconada el primer museo de estas características, donde la pieza «estrella» será precisamente ese colmillo de elefante de los años 80. De momento, si quiere adentrarse en estos vestigios del pasado, Fibes le da la oportunidad. Una reproducción gigante de un mamut copa, sobre un montículo de hierba, el stand del municipio, vigilado por «hombres prehistóricos» que relatan leyendas de antaño. Su alcalde, Javier Fernández, quiere que el mastodonte sea «baluarte» de la riqueza patrimonial del municipio.
Otros pueblos, como Olivares, también buscan recuperar tradiciones, pero esta vez, de la época barroca. «En el siglo XVII, la procesión del Corpus unía lo profano y lo católico a través del desfile de una docena de carrozas, y se quiere que salgan en el Mercado Barroco del pueblo en junio del próximo año», explica la concejala de Desarrollo Local, Carmen Mateos. Quien se acerque al recinto podrá reconocer así la primera carroza de color, «La Tarasca», que despliega un vistoso dragón-serpiente.
En siglos pasados, Valencina de la Concepción se hacía testigo de los descubrimientos megalíticos. Una maqueta refleja fielmente los dólmenes (de la Pastora, Mataburrilla y Ontiveros) que hay en la localidad, y prepara talleres -fabricar cuerdas, abalorios o tatuajes en tierra- que enseñan la vida de hace 4.000 años.
Mientras, un caballero de la Orden de Santiago salvaguarda la entrada al rincón de Estepa. Nos dice que custodia el cuarto interior de la Torre Homenaje del pueblo. A pocos metros, Pruna exhibe sus ruinas del Castillo de Hierro y su colección de piezas de orfebrería, y Villamanrique de la Condesa, abre los entresijos de sus calles mediante una copia del monumento-ermita de entrada al pueblo y sus labores de flecos entre las mujeres. Bollullos de la Mitación destapa su lado almohade con la ermita de Cuatrovitas y, Villanueva del Río y Minas, una ruta turística monumental a lo largo de la Iglesia San Fernando y la Plaza de España.
De rutas y carabelas
Camino hacia la naturaleza, la Ruta del Agua de Guillena que recrea la antigua casa de la Cantina, se oferta en Fibes como un itinerario de 68 kilómetros de interés ecológico y a la que sólo podrá acceder a pie, a caballo y en bicicleta. El recorrido empieza en el monte Carambolo, en el Aljarafe y finaliza en los Lagos del Serrano, con paso por las riberas de Huelva y Cala. Al pasear por el stand de Cazalla de la Sierra, unos pequeños le enseñarán cómo hacer jabón con aceites o plantar bellotas. Entre sus reclamos, el Sendero del Pantano Nuevo o del Sotillo, desde donde podrá avistar el águila ratonera, la cigüeña negra o el buitre leonado.
Tan propio de estas fechas, Santiponce le invita a vivir su periplo de Belenes «de casa en casa», y conocer una realidad patrimonial de primera magnitud a través de la Ruta Bética romana, desde el monasterio de San Isidoro del Campo hasta Itálica. Tras la visita, un recorrido por sus sabores. Huevos de codorniz, bacalao con tomate y habas con choco. Vacas, gallinas y cochinillos invaden, por otro lado, el stand del Castillo de las Guardas que promociona con olor a tomillo, su guía turística y rural, con rutas que van desde la Ribera del Guadiamar hasta el Camino al Embalse de La Minilla. Las riquezas minerales de la villa, la torre campanario, la Puerta del Perdón, o la Fuente Abrevadero contrastan con su Reserva Natural, a cinco kilómetros del casco antiguo. Especies exóticas en libertad y amplia gama de actividades al aire libre lo lanzan como filón turístico.
Deporte y naturaleza también comparte escenario en San Nicolás del Puerto, que se divide entre la Vía Verde, el senderismo y la escalada, y las noches de terror. Si decide acercarse a su stand, carabelas, cruces y criptas, recrean el pasaje «de tu peor pesadilla», que se celebra, cada mes de julio, en la margen derecha de la ribera del Huesna.
Los tesoros turísticos se extienden a la Puebla del Río como «pórtico de las marismas», mientras que Badalatosa recrea, entre cañizos, una noria árabe a orillas del Río Genil, enmarcada en la ruta turística «El Tempranillo», que permite al visitante disfrutar de pueblos con encanto, hermosos parajes naturales y lagunas entre un mar de olivos. Para recorrer paisajes de la sierra, el municipio de Coripe ha instalado una bicicleta que permite, de manera imaginaria, alcanzar el Chaparro de la Vega y el Peñón de Zaframagón.
Medioambiente y ocio
Un poco más lejos, el jardín del Aljarafe se representa en la Ecovilla de Castilleja de Guzmán, al tiempo que Algámitas descubre su peñón como complejo rural de ocio a pie del punto más alto de Sevilla. El «pueblo con arte» de Guadalcanal, los arroyos y recursos ambientales de Pilas y la «esencia del interior» de El Pedroso, dan paso al turismo ecuestre de El Ronquillo que, entre caminos ganaderos, brinda paisajes idóneos para la acampada, el cicloturismo, la pesca y la caza.
Entre las ofertas de ocio que se descubren en Fibes, «Senda Sport» -junto a la Autovía de La Plata, salida 795 por Gerena- vende un nuevo parque temático del motor a 15 kilómetros de la SE-30. Por 15 euros prepago podrá hacer uso de quads o buggies, y participar en las zonas de trial 4x4 o circuitos de tierra, incluso tomar clases de educación vial.
De productos típicos también está repleto Fibes. Curiosidades en Isla Mayor, donde una pecera muestra angulas y cangrejos de río, o El Madroño, que comparte escenario con El Garrobo, con sus roscas de San Blas. Miel y tagarninas de la Puebla de los Infantes, chacina de Las Navas de la Concepción, anises de Constantina -que también ofrece una prospección arqueológica de su castillo-, torta inglesa de Carmona, mosto de Umbrete, quesos del Real de la Jara -pueblo de senderos del Pantano o de la Lobera-, panes de Alanís, yemas de Écija y caldereta de jabalí de Gerena. Las costumbres de la provincia se representan además siguiendo la artesanía, tan propia de Cantillana, la cerámica, o los trabajos en piel o guarnicionería, como en la localidad de Montellano.
La Muestra «Sevilla son sus Pueblos», que cierra hoy sus puertas en el Palacio de Congresos y Exposiciones, revela desde el primer museo de arqueología hasta nuevas rutas naturales de ocio
Ver comentarios