Alegría infinita con acento alemán en Río de Janeiro. Maracaná se convirtió en el epicentro de las celebraciones de los aficionados alemanes. La selección germana logró la victoria en la segunda parte de la prórroga ante una Argentina que lo dio todo en los primeros 45 minutos de partido, pero que poco a poco fue acusando el esfuerzo. En los alrededores del estadio de la final, los seguidores alemanes cantaban contentos, mientras los argentinos lamentaban su mala suerte. 24 años después volvieron a topar con el mismo muro en una final del Mundial. -Redacción-

