La cuenta atrás ya ha comenzado. El anuncio de las necesidades de capital de doce entidades financieras por parte del Banco de España la semana pasada puso a correr el cronómetro: antes de quince días se debe encontrar una solución que satisfaga tanto a Miguel Ángel Fernández Ordóñez como a los intereses políticos regionales. El paradigma de esta situación es Novacaixagalicia (NCG), que necesitaría 2.622 millones, es decir, doblar su capital actual, para llegar a un 10% de «core capital» (su capital básico), o bien algo más de 1.500 millones, si finalmente se convierte en un banco y por lo tanto el objetivo de capital principal baja al 8%.
La captación de recursos privados para la caja gallega no está siendo fácil
Visto bueno de la dirección
Esta vía tiene apoyos en el consejo de administración, concretamente en Julio Fernández Gayoso y en José Luis Pego, presidente y director general, respectivamente, de NCG, y, anteriormente de Caixanova. De hecho, cabe recordar que Caixanova estuvo a punto de sumarse al SIP encabezado por Cajastur, pero la idea de la Xunta de crear una sola caja gallega finalmente triunfó.
Una vez más es el proyecto de caja gallega ideada por Núñez Feijóo el que choca de lleno con las negociaciones: la Xunta teme que el peso final de NCG quedaría notablemente reducido y su influencia diluida. Lo cierto es que la entidad que preside Braulio Medel cuenta con una posición de absoluto predominio, pues a cierre de 2010 disponía de un «core capital» del 13,1%, y precisamente ello hace que la opción gallega no sea la única que están barajando en la entidad andaluza.
Podría aceptarse el hecho de que la caja fuera nacionalizada por un máximo de dos años
En el marco de las alianzas financieras, por otro lado, las cajas rurales de Albacete, Ciudad Real y Cuenca convocaron para hoy a sus respectivas asambleas generales con el fin de aprobar el protocolo de fusión con el nombre de «Globalcaja».







