TRIBUNA ABIERTA

La degradación en Torres Cabrera

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

ES condición invencible en el ser humano acostumbrarse a todo y crearse un refugio en el propio seno de su infortunio. Esta adversidad para los vecinos de la calle Conde de Torres Cabrera ha sido el total cierre al tráfico de la calle Cruz Conde. El gobierno municipal, al suprimir este por dicha calle, ha hecho de este espacio un edén para pasear y un lugar para esparcir mesas y veladores pero ha elevado la congestión y la contaminación en el eje Alfonso XIII-Campo de la Merced por Torres Cabrera. El vecino se refugia en la sordera de la delegada de Movilidad pero empieza a retirar su voluntad de votar en las próximas elecciones municipales a la lista del Partido Popular.

En el seno de esta desgracia cada vecino se crea una vida al margen para olvidarse del infierno a que esta reordenación del tráfico le ha sometido y lamenta haber votado a José Antonio Nieto para alcalde.

La gente, que vive alrededor y alineada con la calle Torres Cabrera, se encuentra cautiva y maltratada en contraste con la que placenteramente contempla los escaparates de los beneficiados en Cruz Conde. Los vecinos de Torres Cabrera viven como harapientos en un ghetto, como burgueses de esa cautividad. Se sienten estos vecinos como seres vulgares que deben sufrir con paciencia esta opresión a la vez que el insulto a su dignidad.

Malestar vecinalLa gente se encuentra cautiva y maltratada en contraste con la que placenteramente mira escaparates en Cruz CondeAyuntamientoComienza a desaparecer la timidez de juicio y a generarse una opinión desfavorable a Nieto

Muchos vecinos están empezando a considerar a Nieto como a un mito y están en trance de proclamar el daño que ha causado a la vida de estos convecinos con el cierre al tráfico por Cruz Conde. Esa medida ha llevado a transformar la calle Torres Cabrera, sin acerado en muchas de sus tramos, en un infortunio y está haciendo pensar que el enemigo a batir es el Sr. Nieto, alcalde de Córdoba, por lo que hay que buscar otra esperanza. Comienza a desaparecer la timidez de juicio y a generarse una masa de opinión desfavorable a este gobierno municipal.

Los vecinos de esta zona no pueden seguir viviendo esta ignominia y esta terrible penitencia. El gobierno municipal no puede vencer y someter esta degradación a los sencillos ciudadanos que en su mayoría le dieron el voto para gobernar. La mercancía a vender no puede basarse en que no sirven las «pilonas» y que no hay dinero para instalar una cámara. Es una mercadería ingenua e ineficaz y la vecindad que vive entre Alfaros y Torres Cabrera en su mayoría no les va a volver a votar; esa mercancía insulta a la común inteligencia de los convecinos. Demasiado dóciles de espíritu y llenos de paciencia no son peleles decorativos quienes viven en esta zona de la ciudad.

La contestación «este problema no tiene solución» no va a sembrar el derrotismo en los vecinos de esta zona. La lucha por vivir decentemente no acaba de empezar con fuerza desde Alfaros a Torres Cabrera en estos momentos y además perdurará hasta que el problema se erradique en su totalidad. Si el gobierno municipal no toma conciencia de cuanto este colectivo anuncia con toda seguridad que en las próximas elecciones municipales le harán «morder el polvo» de la negra contaminación.

Existe una necesidad interior elocuente, que llevó a los vecinos de Alfaros a cortar el tráfico y que orienta a los vecinos de Torres Cabrera en idéntico propósito. No tiene mucho sentido que se haga caer al gobierno municipal del Partido Popular para poder liberarse de este infierno de plomo, dióxido de sulfuro y cuellos negros y pulmones llenos de hollín. Muchos vecinos dicen de este gobierno municipal que está repleto de burgueses, repantigados en sus poltronas, almas muertas en cuerpo ahítos. No conviene que esa vaga sensación de malestar siga contaminando los corazones de quienes en ese cuadrilátero viven. No se puede por inoperancia seguir atizando tanto dolor y tanta humillación en este vecindario. Las gentes de esta zona empiezan a sentir su orgullo herido y una especie de apostasía en el gobierno municipal; no van a seguir alzando los hombros como si esta barbarie no les importara.

¿Es posible lo que está ocurriendo? ¿Cuándo el PP consiguió la mayoría absoluta alguien pensó en esta forma de gobernar la ciudad? Es una práctica gobernante que demuestra que el PP presenta un electroencefalograma político lamentablemente plano, el nivel de competencia ha llegado a su máximo límite; es decir, al suspenso irrecuperable, al menos para un aprobado digno.

Ver los comentarios