Plateros de María Auxiliadora

De tan espaciosa, nunca acaba de descubrirse. Así que se ha buscado un pseudónimo para que se conozca por su especialidad: La Posada del Bacalao

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La Sociedad de Plateros nació en 1868 como mutualidad que ayudara a los miembros desfavorecidos del gremio. Pasa por ser la institución de previsión más antigua de España, aunque su fama la deba, más que a su vetustez, al modo filosofal que adoptó para llevar a cabo su cometido: convirtiendo el platino, el oro viejo e incluso la humilde peseta en vino. No es mal modo de ganar dinero ni de olvidar que no se gana. Alguna alquimia semejante debieran argüir los joyeros actuales, que tampoco parecen muy sobrados. Varias tabernas vinieron a lo largo de los años a cubrir el expediente de venderlo. Unas con más fortuna y otras con menos. Esta, que nos ocupa, fue la cuarta, allá por 1930, y la más grande, porque incorpora la bodega central de la casa, salones de variado tamaño y uso y dos personalísimos patios.

Plateros de Mª Auxiliadora es una taberna total, es decir, que es mucho más que una taberna. De tan espaciosa, nunca acaba de descubrirse ni de aprovecharse del todo. De ahí que siempre esté reinventándose. Por no bastarle no le basta ni el nombre. Así que se ha buscado un pseudónimo para que la gente la conozca también por su especialidad: La Posada del Bacalao. Y hay que reconocerlo, es difícil -por no decir imposible- que alguien la supere en la preparación de este producto pescado en las islas Feroe, curado en Castro del Río y frito en la calle Mª Auxiliadora. En otras tabernas puede sospecharse que el bacalao haga el camino contrario. En esta se presenta, además, de veintitantas maneras distintas. Pero yo me quedo con la fritura, que es la gran contribución de nuestro aceite de oliva a que el prodigio de la multiplicación de los peces fuera sin duda un milagro. Otras muchas nobles viandas nos cocina igualmente Manolo Bordallo, siempre al modo tradicional, pues no hay que despreciar las viejas costumbres, que por viejas están probadas.

Pero Manolo, sin embargo, es un hombre inquieto. No se cansa de dinamizar el establecimiento, de añadirle atractivos, de redondear su oferta, no sólo en el aspecto gastronómico, sino también en el festivo y cultural. Antes, a esta taberna le pesaba demasiado el pasado y muy poco el futuro. Ahora la empresa está en constante transformación y no hay día que de la mente de Bordallo no salga un nuevo proyecto para enjoyarla. Desde el museo permanente de Francisco Arroyo Ceballos hasta la biblioteca abierta del patio principal. Juan Bernier nos recordó hace años que este sitio fue santuario de los poetas de Cántico y Manolo no ha querido que pierda ese regusto literario.

No es extraño, pues, que sea la taberna más televisiva de Córdoba. Raro es el día y el canal donde no se topa uno con ella. Ha estado en las televisiones locales, pero también en Canal Sur y en la Primera. Hasta en Japón la conocen. La NHK, una televisión pública nipona, quiso saber de la idiosincrasia cordobesa en vivo y se trajo sus cámaras y a unas docenas de compatriotas que vacaban por Andalucía nada menos que en el lujoso Al-Andalus, o sea, a todo tren. Curiosamente no llegaron a esta posta buscando el salmorejo, ni los rabos de toro, ni siquiera el jamón ibérico... ¡Pidieron pipas y caracoles! Como ustedes lo están leyendo. Estos orientales son así. Muy correctos, muy educados, exageradamente ceremoniosos y no del todo cuerdos. Pero todo se lo perdonamos si vienen precedidos por una de esas inolvidables geishas que en su tierra han elevado el saber estar femenino a la categoría de arte. Eso, al menos, le debió parecer a Manolo la señorita Naoko Abe cuando se fotografió junto a ella. Momento que Vic ha querido también inmortalizar a la mayor gloria del interesado...

Ver los comentarios